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I Cuan du t: es se mostrfiban y cuan hermosos del hogar los recuerdos á su conciencia, porque son al espíritu los más sabrosos los que hallan el encanto de la inocencia! I Oh patria, si tal duelo causa dejarte aun lle ando en el alma tus bendiciones, cuánta será la angustia de abandonarte á costa de perfidias y de traiciones! Pensó Juan en América tener ventura que aliviase de España la renaembraiiza, pues cuando el alma es presa de la amargura huye siempre á los sueños de la esperanza. Pero en la amada tierra de sus, ensueños encontró, como premio de su vileza, el rigor y el castigo de avaros dueños y duro pan ganado con más dureza. Al cabo de algún tiempo supo allí mismo que por fin nuestra patria venció en la guerr? y oyendo los relatos de su heroísmo mostrábase orgulloso de nuestra tierra. Pero ayl sintió amargado su gran contento al propalar las glorias de la campaña, por el hondo y aciago remordimiento que le causaba el grito de iViva Eepafial Y siempre que de España sé envanecía, haciendo de su patria pueril alarde, una voz en su pecho le respondía con reprensión amarga: Galla, cobarde I Pot ser digno de España volvió á su tierra á ingresar en las filas de un regimiento, y Juan, que entre sollozos dejó la guerra, cuando se fué á buscarla partió contento. RAFAEL TORRÓME DE M A R T Í N E Z A B A D E S