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Los heridos de Cuba Aquel mismo cariñoso y patriótico entusiasmo que derrochó el pueblo español al despedir á los soldados que iban á la guerra, aquelia BolicitU l conmovedora para que nada faltase á los expedicionarios, ni en el macuto la sabrosa merienda, n i en el pecho la protectora medalla y el bendito escapulario, ni en el bolsillo el dinero suficiente para la alegre vida en el largo viaje á las costas de Cuba; aquel entusiasmo, repetimos, del cual nos hemos ocupado en 9 estas planas muchas veWfS- ees al reproducir t a n t a s BTl IS Mt L y tantas fotografías de embarques, es el mismo cariñoso entusiasmo con que el pueblo recibe ahora, ampara y socorre espléndidamente á l o s soldados q u e tan alegres f u e r o n y tan desconocidos v u e l v e n con sus heridas aún no cicatrizadas, ó con su salud minada y su sangre empobrecida por las consecuencias de la fiebre. Por su significación psicológica son, pues, el V E S T Í B U L O D E L SANATOKIO C E N T R A L DK LA CEUZ S O J A m i s m o espectáculo la 1 alegre despedida de los que van y la triste recepción de los que vuelven; si en el pecho de aquéllos avivaba el pueblo con sus vítores el ardor javeml y el ansia de combate, en el alma de éstos despierta el c nmovedor consuelo, la dulce tranquilidad de ser atendidos, socorridos y amparados por una altísima y edificante caridad, que hace derramar lágrimas á los que la dispensan y á quienes la reciben. Sin embargo, esta corriente de generosidad patriótica tan unánime y gener en las ciudades y pueblos de Fspaña, es fácil que se hubiera perdido, como río sin cauce, de no acudir oportunamente á dirigirla y ordenarla, no el Estado, cuya acción benéfica nunca puede ser eficaz, sino instituciones como la Cruz Roja, tan solícita y potente en esta ocasión, é iniciativas como la tomada por M Imparcial, que al cargar sobre él la ímproba tarea de recoger y distribuir los cuantiosos donativos llegados diariamente á su caja, h a escrito una de las páginas más hermosas para la historia de la prensa española. La reseña de los trabajos realizados en toda España á favor de los enfermos y heridos de Cuba llenaría no sólo muchos números, sino muchos tomos de nuestra Eevista; circunscribiéndonos por ahora sólo á Madrid, dedicamos estas líneas á quienes en primer término corresponden: al Sanatorio de la Cruz Eoja, donde encuentran asilo y curación las víctimas de la guerra, y á la redacción de nuestro colega El Imparcial, que, de valer nuestra iniciativa, ostentaría en BU primera plana desde el año próximo, y bajo el nombre de su ilustre fundador, la gran cruz de Beneficencia. El Sanatorio de la Cruz Roja, del cual es director el vicepresidente de la asociación Dr. Pando y Valle, reúne todas las condiciones que el más escrupuloso higienista puede apetecer para establecimientos de esta clase. Desde que empezaron á llegar de Cuba loa primeros heridos ó enfermos de la guerra, reciben en el Sanatorio perfecta y cariñosa asistencia médica. Por falta de espacio no incluímos entre estas líneas vistas fotográficas de las principales dependencias del Sanatorio, salas de enfermos, salón de operaciones, y INTKMOE DB UNA B E LAS SALAS