Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Á OCHO DÍAS VISTA La noticia de que el vapor Latirada iba á arribar al puerto de Valencia procedente de Palerroo, y acaso con rumbo á San Benito de la misma ciudad, produjo en toda España, y sobre todo en el simpático pueblo valenciano, el mal efecto que era de esperar. Hoy que los valencianos se enorgullecen justamente contando entre eu 3 paisanos al bravo teniente coronel Cirujeda, ¿qué papel iba á representar el Lmirada en el puerto del Grao? I E l papel de aguafiestas, sin duda. I, Y los valencianos, que tienen prudencia pero no mansedumbre, se proponían S completar el chubasco con el natural acompañamiento de rayos, truenos y pe- í driaco en toda la costa. -Pero á todo esto, dirá algún lector, ¿quién es el Laurada? -Pues un vapor de armas tomar. -I Hola I ¿Atrevido y todo? -Qmeio dei r que toma armas en la Florida y se las lleva á los insurrectos cubanos. (k r o e- que en Valencia no e- peraba el vapor filibustero u n cargamento semejante, sino otro II ucho m s mócente é inofensivo. Naianjas Y en ebo demue. -tra el capitán del Lotirada que es u n buen comerciante. Pur. jue ¿cómo no adivinar que el pueblo de Valeni- ia en cuanto divisara al buque laborante la ii a á emprender con él á puro naranjado? Convengamos en que era poca precaución la precaución del Gobierno al ordenar que el buque no entrase en el puerto de Valencia. Aunque se hubiera quedado en alta mar, hasta él hubiera llegado gratis y ruidosamente el cargamento, pues para el caso sobrabaa en Valencia las hondas y aun las catapultas y cañont- s lanzacabos. No merece ese buque, ni su capiíán y tripulación las conferencias que ha habido estos días entre las autoridades valencianas, entre el ministro del ramo de naranjo y el de la Guerra, entre el presidente y el duque de Teluán. ¿Qué haremos. decía éste. ¡Si avisaré á Taylor lo que ocurre! -En seguida, hombre, en seguida. -Pues, bueno, voy á decirle: prevengo á usted que en el Grado se prepara esto y lo otro- ¿En el Grado? -Sí, porque si digo Grao, va á decir Taylor que le hablo de cualquier manera. Si resucitara Maceo, que todo podría suceder, al decir de sus fanáticas r e g r a d a s volvería á morirse, y esta vez no de tiro de maüsser, sino reventado como la rana de la fábula, por el orgullo y la satisfacción. J a m á s pudo creer que su mulata personalidad diera tanto que hacer á los periódicos europeos y americanos. Su muerte h a sido contada de mil modos, su vida de otro. mil, y su paso á la provincia de la Habana, bien por la trocha, bien por el mar, bien por el aire, ha sido objeto de innumerables fantasías novelesca que ya quisiera para asunto de sus versos cualquier poeta romántico. Arólas, por ejemplo. Y si el cadáver no se encuentra, seguirán las novelas y las fantasías, y bien pronto aparecerá por Matanzas ó por las Lomas el consabido falso Maceo que pasará á la historia como el falso Smerdiss, el falso don Rodrigo ó t- l tfalso rey D. Sebastián Mas ¿cómo no se encuentra el cadáver? ¿no dicen que fué enterrado en San Antonio de los BaBos? ¿y no aseguran que San Antonio es abogado de las cosas perdidas? Lo indudable es que si la muerte del mulato ha producido el pánico entre sus huestes, los comentarios y versiones de la prensa h a n debido de causar efecto semejante en el ánimo da Máximo Gómez y Calixto García si es que saben leer, es decir, si n o les estorba lo negro, como dicen que ocurre. Porque lo mismo Gómez que García se h a b r á n desconsolado al saber por la prensa de todos los colores que era mayor el difunto. ¿Quién dará con éste? ¿quién hallará la sepultura? ¿será cosa de contratar con ese objeto á las hienas filibusteras? A cada i n s t a n t e que transcurre, la empresa es m á s difícil; tal es la cantidad de papel impreso que vamos echando sobre Maceo. Este, indudablemente, pasará á la posteridad. No glorificado como los héroes, pero sí empapelado, como las ciruelas. No puedo con los pesimistas, pero taoopoco dejo de reconocer que el conflicto está para surgir de un momento á otro y qne vivimos sobre un volcán. Esto, después de todo, no es usi pesimismo, con el frío que hace. -Conflicto hay, sin duda, m e dirá algún lector, porque todos sabemos que el mensaje de Cleveland ha s- ido una e- ípada de dos filos, mejor dicho, ite dos puños, porque de puño intenta dárnosla lo mismo á los españoles gue á los s e p a r a i i s a s siempre en favor del pueblo yankée y de la doctrina de Monroe, para la cual somos unos doctrinos todos los europei S. El coriflicto es más gordo qne todo esto. Pronto aparecerá en todas las loterías el consabido i artel de No hay billeies de Navidad. ¡Horrib e imprevisión, cuyas consecuencias no son siquiera para soñadas 1 Y es que coa frecuencia olvidamos lo que vienen predicando los moralistas: Aquí hace falta menos política y m á s admiuistración de loterías. L ü í s ROYO VILLANOVA DIBUJOS DB CILLA