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LOS ÉXITOS EL SEÑOR FEUDAL DEAMA EN TEES ACTOS Y EN PROSA, ORIGINAL DE DON JOAQUÍN DICENTA ESI BBNADO EN EL TEATllO DE LA COMEDIA ACTO T E B G E E O -E S C E N A I X J u i N j i J A I M E y C Í B L O S ISr. OuevasK JAIMK. -Por pronto que viniesen, llegarían tarJe. CARLOS. ¡ííiiclta, cobarde 1 Allá voy solo, ó casi solo, á romper una lanza en favor de El señor feudal. Ya sé yo que el empeño es grande, que n a d a hay más difícil que desfacer entuertos críticos; pero si mi brazo no es fuerte, en cambio le escuda el amparo d e u n a buena cansa y le mueve la sinceridad. Si la critica le h a regateado sus méritos al Señor feudal, el público se los h a concedido con largueza; si) a primera h a fruncido el ceño la noche del estreno, acariciando de anteniano la palmeta, el segundo h a llamado al final de cada acto al autor y le h a hecho los honores lel proscenio en ovación justa. Se h a n señalado estos aplausos por algunos críticos com. o tributo de respeto al que escribió Jtícwi José, no como premio á la labor de El señor feudal, y esto no es cierto, ni puede serlo nunca. El público en aquellos momentos no tiene en cuenta p a r a n a d a el pasado; juzga el presente, lo que están viendo sus oj (s, y según le agrade ó le disguste aplaude ó censura sin tomar nota de la hoja de servicios del autor, por brillante que sea. Esto h a ocurrido siempre en el teati o con personalidades de reputación y valia; y si esto h a ocurrid hasta aquí, ¿qué razón había para que en la ocasión presente sucedieran las cosas de otro modo? No; aquellos aplausos los ganó Dicenta en buena lid, le pertenecían legítimamente, sin necesidad de refugiarse en el crédito d e Juan José. Que la obra no es un Juan José, dicen. 1 Naturalmente I ¿Cómo h a de serlo, si el ambiente en que se mueven los personajes de El señor feudal es distinto, si sus pasiones, si sus sentimientos son otros, si es otra la tendencia y el procedimiento? Y querer medir u a éxito por otro, es empresa imposible. Que falta la naturalidad, el aire libre, que hay efectismos. ¿Y cómo no h a de haber efectismos, si el teatro no puede vivir sin ellos, si son los recursos lícitos de que dispone el dramaturgo para arrancar el aplauso en ciertos momentos?