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Hoy ya no es prec iso allí ningún balearte donde consen ar y defender el ciclismo móndame. La bicicleta lo ha invadido todo, y cada hijo de vecino tiene la suya como tiene su paraguas ó su reloj. Le Fígaro ha dicho que esia general ciclizaoión parisiense que ha irradiado á toda la Francia, débese, más que á las anchas y planas callea de París, á la mujer. En efecto; después de loa Estados Unidos, en Francia es donde la mujer ha abrazado con más entusiasmo el ciclismo. La Pardo Bazán, que, entre paréntesis, fué la que desenterró la voz deporte para sustituir la de sport, ha dicho que el ciclismo originaría una revolución en el traje femenino. Esta revolución se ha iniciado. En París no es ya ninguna inmoralidad el vestir el sexo contrario, que diría el arcipreste de Hita, con pantalones cortos. ¡Tanto se ha acostumbrado el público á lo que tanto escandalizó á Fernanflor en Biarritz este veranol Y lo mismo se ve en dicho traje á las ciclistas snr vSiír -i- s f UNA TKIPLETA con bicicleta que sin bicicleta, pues no siempre va el jinete cosido á su caballo. Muchas demimondaines que en 8i vida han poseído una rueda, y, algunas hasta sin saber montar, han adoptado este traje fin de siglo, rational dress que dicen los ingleses, para todo uso; y así se exhiben por las mañanas para que la gente se crea que vienen de ciclear del Bois, de cuyos Chalets du Cycle son habituales parroquianas. En Madrid son muchas las eeñoras y señoritas que ciclean, y algunas conozco yo de las más elegantes y linajudaf, cuyos nombres no me atrevo á estampar como he citado los del sexo feo. Pero, en su mayoría, redúcense á ciclear por las allées de sus jardines y las terrazas de sus quintas. Las más atrevidas han acudido á las mañanas ci iistas del Retiro. Nuestras mismas actrices, ciclistas casi todas las más distinguidas, á las que una fina y elevada despreocupación y una tolerancia pública de buéft tono las hace libres de ciertos malentendus, apenas si se han exhibido pedaleando en otros sitios que en la escena, y cuenta que las hay buenas cyclewomen: Balbina Valverde y Rosario Pino, á quienes inició Vital Aza con su Praviana; Felisa Lázaro, Ivucrecia Arana, Loreto Prado, María Montea, María Guerrero, Pepita Alcacer, Concepción Cuba? Carmen Pastor, Rafaela Lasheras, Eulalia Molina, etc. De los cuatro aspectos del ciclismo, el sportivo, ei turista, el utilitario y el mundano, Madrid sólo conoce el turista y algo el sportivo y el mundano. El utilitario ya hemos dicho que lo impiden nuestros ediles de todos tiempos, decididos, al parecer, á que nadie les dispute el consabido título de recordmen en achaque de calles intransitables. No en vano dice Binder que los coches destinados á Madrid son los que hay que construir más fuertes y sólidos; los caballos no dicen nada porque los pobres no pueden hablar. Alguien que no es ciclista ha creído ver en la bicicleta una especie de rival del caballo. Error sólo profesado por quien no ciclea. Cabrifiana, uno de nuestros primeros velocipedistas, es un constante jinete. Manolo del Campo, director del Veloz Sport, el periódico de los ciclistas, es otro jinete excelente. I Bien haya, pues, la bicicleta I, de la que una revista católica italiana ha dicho que era un antídoto conEN LA PISTA: J l t t l Á í r LOZAKO, CAMPEÓN DE ESPAÑA