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LOS EL PADRLNO D E EL ÉXITOS NENE O TODO POR EL ARTE S A Í N E T E LÍIÍICO t x U. ACTO Y TUES CÜADKOS, LETUA DE D. JULIÁN KOMEA, MÚSICA DE LOS MAESTROS CABALLERO Y HSIÍMOSO ESTRENADO KEOIEXTEMEKTE E EL TEATRO DE I A ZAKZUELA CUADKO TKKC- EKO. EL I- ATIO DK CABALLOS Correo cojo, como suele decirse. Llego tarde, muy tarde, después del almuerzo celebrado en honor de los autores de El padrino; pero esto no empece para qne ocupe mi puesto eu el coro de las alabanzas y coja el incensario de los elogios y oficie de acólito. Desde que Julianito Eomea se adelantó una noche á la batería del teatro de Lara, después del fracaso de su primera obra, para decir tímidamente ante el público, que se negaba á conocer el nombre del padre de la criatura, señores, el autor soy yo pero no lo volveré á hacer más agudeza que desairugó el entrecejo del temible juez, basta esta muy feliz de El padrino de lEl Nenen, h a n pasado algunos años, no muchos, aunque sí los bastantes para la gestación de ministros como Tejada de Valdosera y Castellano. En este tiempo Eomea h a ido haciendo su lahorciia, escribiendo libros y escribiendo música, las más de las veces con muy buen éxito. Ahí están para abonarlo La segunda tiple. Los domingueros, ¡Ole Sevilla I, La hija del barba y otras que en estos momentos mi memoria no me traspunta. Pero ninguna le h a dado la patente, digámoslo así, como ésta, que en colaboración con los maestros Caballero y Hermoso h a estrenado recién, que dicen los americanos. El padrino de El NeneTi es un excelente saínete, bien observado y justamente sorprendido, donosamente hablado, de asunto simpático, desenvuelto con gran conocimiento de los resortes teatrales, en los que, naturalmente, la experiencia del actor ha echado una mano. Aquella cuadrilla de toreros de invierno ganosos de fama y aplausos, fáciles de conquistar según ellos; el padrino, que todo lo sacrifica porque su ahijado se haga un buen torero; la mujer, atenta sólo á las necesidades de su casa, maldiciendo de aquella gente de coleta, que es la que levanta de cascos á su marido, que más barbas afeitara si m i n o s delirio tauromáquico tuviera; sn hija, otra víctima de la chifladura del padre; el tendero de co, CUAI 3 K 0 SEGUNDO (JOLONDRO (íSr. ArawaJ. -0. re; pá el domingo que viene pones un chwpesqui á la puerta.