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LA GUERRA EN CUBA Muerte de Maceo La prensa de la noche del día 8 del actual y la de la mañana del día siguiente daban cuenta de un importante y sangriento combate librado contra los inaurredos en la provincia de la H a b a n a por una pequeña columna acaudillada por el comandante Cirujeda. Los covreppon sales ha -íanse eco del rnmoi- circulado en la Habana rcfe rente á haber sido muerto en la susodicha acción el famoso cabecil a mulato An rr tonio Mai eo, jefe de la iní surrección en Pinar del Río. El rumor, sin embargo, no tuvo eco en los primeros- i V momentos, porque d i c h a muerte suponía el paso de la trocha por Maceo, hecho del cual no se tenía noticia, y porque sabido es cuántas veces ha circulado el rumor del fallecimiento, tanto de Maceo como de Máximo Gómez. Durante la tarde del día 9 tomaron más cuerpo dichos rumores, merced á la noticia publicada por El Liberal de haber pasado la trocha de Mariel el cabecilla Maceo, y en este estado la ansiedad pública fué satisfecha por los exti aordinarios que lanzaron á la calle simultáneamente La Época y El Día reproduciendo el parte ofiíiah, es decir, la confirma ión indudable de la muerte del cabecilla mulato. El texto del mencionado telegrama es el signiente; tHahanaj 8 Diciembre. -Madiid 9 (á las 11,50 mañana) Según pruebas que me han entregado, en el combate de que di cuenta esta mañana, sostenido por columna Cirujeda, resultó muerto cabecilla Antonio Maceo, cuyas prendas de ropa, armas y documentos tengo en mi poder, así como los del hijo de Máximo Gómez, Francisco Gómez Toro, que herido ya, y antes de caer en manos de ¡a fuerza, se suicidó por no abandonar el cadáver del cabecilla, dejando doctimento auténtico, que conservo, en que así lo declara, pidiendo sea dirigido á sus padres. Maceo, después de pasar la trocha el día 4, reunió más de 2.000 hombres de partidas locales de Occidente, provincia Habana, y fué batido varias veces y muerto dentro de la provincia por la columna Cirnjeda después de brillante encuentro. -Ahumada. Un largo cablegrama publicado por El Impareial al anochecer del mismo día 9 confirmó noticias t a n halagüeñas para la causa española, ampliándolas con curiosos é interesantes datos. Resulta de é- stos que Maceo logró pasar la trocha el día 4, y que las partidas de la H a b a n a venían hace días reconcentrándose hacia Maiiel para fa -ilitar la operación. La columna Cirnjeda, compuesta de 356 infantes, 123 caliallo y las guerrillas de Peral, habían sostenido repetidos encuentros con di h- s partidas. En la madrugada del día 7 salió la columna Cirujeda reconociendo la costa, y al I llegar á Porlier sufrió nu tridísimo fuego de los insuj rrect s. Siguió la columna en su avar. ce basta San Pe. -f: d r o donde encontró 2.000 jí! I r e b e l d e s parapetados en cercas de piedra. Roto el fuego, se tomaron las posiciones del enemigo, que se retiró á posiciones mejores en los potreros Matilde y Claudio Hernández. Fueron tomados á la baj oneta por nuestros bravos soldados, y al hacerse el reconocimiento después del combate, fueron encontrados entre varios cadáveres los de Antonio Maceo y Francisco Gómez, hijo del generalísimo. u identificación pudo hacerse por la ropa y objetos que llevaban los cadáveres. E n la finísima camiseta de punto que cubría el recio cuerpo del mulato había bordadas estas letras: A. M. El hijo de Máximo Gómez apoyaba su cabeza sobre el cadáver de Maceo. E n un bolsillo llevaba el Diario de Operaciones de la campaña. Al describir estos cadáveres, dice un corrf sponsal: Uno de ellos, mulato, de fueite complexión, con el pe o rizado y canas abundantes en la cabeza y en el bigote. Las señas, como se ve, coinciden con el retrato del famoso cabecilla que publicamos en esta plana. ¡Honor y gloria á los valientes soldados españoles, cuya heroicidad, t a n t a s veces derrochada en balde, se h a visto coronada por un éxito que no ha podido surgir para España con mayor ni más dichoea oportunidad! La impaciencia del espíritu piíblico ante las operaciones de Pinar del Río había llegado á su último extremo; la perfidia yankée estaba dispuesta á aprovechar en su favor todos los incidentes desfavorables para nuestra causa. Por fortuna para el país, y para gloria de nuestro ejército, con el combate del potrero Matilde hemos dado á la insurrección un golpe de muerte y un rotando mentís á nuestros mal encubiertos enemigos del Norte de América.