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L A KENDICIÓN D E B K B D A continua imprecación, allí se ven destacar eternamente soberbias, invencibles, las figuras de Sancho Dávila, Alfonso triloa, Sancho de Londoño, Julián Romero, Fernando y Fadrique de Toledo, Cristóbal de Mondragón, Gonzalo de Bracamente, Francisco Verdugo, Francisco Vargas, Juan Osorio, Francisco Valdés, y por último, los dos historiadores de aquellos grandes hechos, D. Bernardino de Mendoza y D. Carlos Coloma. En el memorable sitio de Amberes, que duró catorce meses, vemos cubrirse de gloria la figura del gran Alejandro Farnesio, y con ella la de los heroicos y sufridos infantes españoles, batiéndose siempre por tradición, sin pagas, sin vestuario y sin la menor muestra, ya que no de gratitud, de atención siquiera de su gobierno. Cuando una campaña concluye, se despide á los tercios ó se les reforma; cubiertos de andrajos, pero rabitiesa la tizona, van á matar el hambre adonde pueden; y en cuanto suena el cañón, con el cebo de alguna paga, ya están dispuestos á comenzar de nuevo con imperturbable frescura. Así, con tales hombres, es como puede comprenderse que Farnesio mantuviese con honra y ventaja la difícil situación que le creaban sobre el suelo ñamenco, todo minado, la peligrosa vecindad de Inglaterra á un lado, Alemania y Holanda al frente y Francia á la espalda. De esta suerte, peleando contra multitud de enemigos, sin pagas, sin vestuario, lejos de la patria, defendíase con terrible braveza aquella infantería sin rival, pugnando por conservar la preponderancia de España; mas era indeclinable consecuencia de los sucesos que se desarrollaron en Europa durante el siglo XVII, y de la aflictiva situación interior de la despoblada, pobre y mal gobernada nación española, que sucumbieran al fin en homérica lucha tanto esfuerzo y tan desesperado arrojo. En medio del general quebranto y de lastimosa y triste decadencia sostenían los infantes españoles su extraordinario prestigio, y asi en los campos de Eocroi como en las Dunas de Dunquerque y aun en el mismo Fleurus, resistieron nuestros tercios vigorosos asaltos, pereciendo llenos de gloria después de ser materialmente batidos en brecha. i V 4 A D I B U J O S DE M O T A LUIS BERMEJO ARCAliUCERO