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LA CATÁSTROFE DE SEVILLA DK N U E S T R O S COEEESPOXSALES El. VAPOR i Z N A L r A H A C H E s E N KL M I E L L K D E L BAKKAXCO SIOMENTOS jlKTES DE PALTK PARA SC ÚLTIMO YIAJE Sevilla, la hermosa reina de Andalucía, et tá de luto. La mosa estampa corren hasta la misma orilla, y ya en ella hecatombe ocurrida en el manso Guadalquivir no es de cuádranse con elegante arrogancia cuando u n barco sube los sucesos que el tiempo borra ni los años mitigan; su lento las aguas del río; y bafiándose en éste, patos negros memoria, tenaz y dolorosa, será tan constante como el como grandes gotas de azabache, ánsares blancos y bullicioacompasado sonar de las aguas del gran rio, donde halló sos que vuelan, saltan, se sumergen con ruidosas burbujas; inesperada muerte numerosa garzas reales de largo cuello y comitiva de personas distinpatas finas como de alambre, guidísimas. que sostienen de milagro aquel A muchas leguas de Sevilla, penacho de plumaje. E n la cerca de Lebrija, el río toma cacería de estos hermosos aniaspecto de revuelto mar; abrenmales formaban toda su diverse sus márgenes como huyendo sión los expedicionarios, aficiola tierra á las proximidades del nados acérrimos á la caza, casi Océano, reviiélvense sus ondas una sociedad fraternal, que cecon rizos de ola y tonalidades lebraba excursiones periódicas verdes, y la corriente precipítay divertidísimas preparadas se vertiginosa, cual si el viejo desde mucho antes, y deseadas Betis apresurase el término de como u n rato de expansión su carrera, cansado de aquellas en el trabajo y de placer que márgenes sembradas de junnadie soñó t a n cerca de la cos, álamos y naranjos, nacidos muerte. con fecundidad pasmosa en el Decidieron celebrar la fiesta tropical laberinto de los tael domingo 8 de Septiembre; rajes. fletóse el pequeño vaporcito El panorama en estos sitios Aznalfarache, de los Sres. Oaes encantador; los blancos camacho y Compañía, de poco seríos, las pajizas chozas, las calado y reducida cámara, ¡que curvas lejanas y rígidas de quién les diría había de ser montes que parecen gradería para todos grande y común de gigantes, las huertas, los panteón I cerrados, donde reses de herLleváronse armas y provisioL cnoQüic