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Á OCHO DÍAS VISTA OU O mes tle campaña. -La inipseioncia de la opinión. -Un ejército sobre las Lomas y un empréstito sobre los lomos, Esperemos sentados- -Lrs yankées dueños del mundo. -Camirds de a prensa. El tío Sam y sus anlmaütos. -La crisis hospitalaria. Cuestioa de los caUmdnas. Ei ejemplo de D. Tuan de Eobres. Los teatros y las empresas. Mala racba. -Cada paso t s un tropiezo. -La dimisión del alcalde. Otro mes que pasa sin que en el curso de nuestras guerras coloniales se marque ese triunfal y culminante suceso que había derecho á esperar por la misma formal y entusiasta promesa de los que dirigen el cotarro. La ansiedad natural nótase en las columnas de la prensa y en los reflejos de la opinión; pero ¿hay derecho para motejamos de impacientes? Dígase entonces qxie también es impaciente el herido que acude presuroso con sus manos á tapar el boquete por donde la sangre y la vida se le huyen. Mas hay espíritus que siguen aconsejando calma, sosiego y circunspección, como si los problemas planteados frente á Imús y sobre las lomas de Pinar del Río fueran platónicas apuestas de ajedrez, sin más consecuencias que la ligera molestia en el amor propio de éstos ó de los otros jugadores. Los despachos, no sé si oficiales ó exiraoflciales, de Pinar del Eío, dicen que es trascendental nuestro triunfo al haber puesto los soldados sobre las Lomas. No sé; lo indudable es que el conocimiento de la táctica y de la estrategia debe de dar mucha calma al espíritu en estos momentos. Pero como la masa de la opinión no entiende de eso, únicamente piensa que con un ejército sobre las Lomas y un empréstito sobre los lomos, no puede estar más á prueba la resistencia de la nación. Esperemos un poquito más. Sentados, como siempre. Y en el banco de siempre; es decir, en el banco de la paciencia, vulgarmente llamado Banco de España. it Si el mundo es una bola, pueden vanagloriarse los yankées de ser los dueños del mundo, y aun de toda la pluralidad de ellos. Porque las bolas con que esos escarabajos peloteros, por otro nombre llamados laborantes, llenan las columnas de sus sábanas impresas, tienen cada día mayor calibre y hacen mayor honor á su poco envidiable inventiva. El mentir de las estrellas frase corriente y moliente en nuestra terminología vulgar, se ha hecho sin duda para las estrellas de la bandera norteamericana. Pero ¡guarda, Pablol no olvidemos que á pesar de los pesares, á pesar dé las expediciones filibusteras, de las mentiras de la prensa yánkée y de escenas tan vergonzosas como la ocurrida no hace mucho en Newcastle, las relaciones de Madrid y Washington siguen siendo amistosas, hasta el punto de que ya estoy viendo al Gobierno prohibir en el Español las representaciones de La verdad sospechosa, -para que la prensa norteamerica na no vea en la comedia de D. Juan Euiz de Alarcón una alusión más ó menos directa á las noticias y versiones que de aquellas plumas salen. Plumas de ganso las llamaría si no fueran más bien plumas de pato, porque todo ello no son sino graznidos de canard. El tío Sam había hecho nuestras delicias como apacentador de cerdos. Ahora presenta sus patos en libertad. Eso prueba que hace lo mismo á pluma que á cerda. El invierno, con sus nieves sano, trae á Madrid todos los años una criáis más digna de estudio que las