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Todo esto se puede corregir, como se puede corregir que en Hernani no diga el famoso personaje; ¡Estoy de caza con mis amigos! y salgan cien coristas nada menos en la más correcta línea. Ya he visto con satisfacción que s ha roto este año la tradicional fila de siempre, otra de las rutinas más difíciles de evitar, porque de la misma manera que el caballo del simón tiene la nostalgia del punto, el corista tiene la de la fila, y perdone el corista la comparación. Pero volvamos á El Barbero de Sevilla. Decía que este año se ha presentado ante nosotros rejuvenecido, y así es en verdad. La obra ha sido puesta en escena con verdadero cariño; las decoraciones de Amallo son muy lindas, muy señaladamente la del acto segundo y tercero, reproducción exactísima de un patio de Sevilla, y los trajes son del mejor guato. No voy á descubrir á estas alturas la obra más delicada de Eossini, ni á contar á ustedes por centésima vez; que El Barbero fué gritado la noche de su estreno, ni las alternativas que posteriormente sufrió hasta aclimatarse en todos UNA ISCJiKA DEL ACTO TERCERO los públicos, pero sí diré que es entre nosotros una de las obras más admiradas y de las que mejor recuerdo guarda el público; sin duda por eso es par lo que no todos los artistas se han atrevido á cantarla en Madrid, donde Almaviva ha encarnado en Stagno y Massini, sin que sea posible borrar es ta impresión. Por este motivo, y quizá no por otro, Stampanone, que lo interpretó recientemente, no logró convencer al público, y es lástima, porque el muchacho tiene excelentes condiciones, que seguramente revelará en otras óperas. Yo así lo espero. Luisa Tetrazzini, que no venía anunciada con bombos alarmantes, ha hecho una de las mejores Bosinas que hemos oído en mucho tiempo. Voz extensa, de purísimo timbre y agilidad extraordinaria, malicia en el decir, tra, v 6 sura, todo lo reúne y todo justifica su merecido y señalado éxito. Buti es tan excelente actor como cantante correctísimo. Su Fígaro es el más característico de todos. Buti es un artista que cuenta hoy las simpatías por representaciones, igual que Baldelli, caricato que viene disfrutando el cariño de nuestro público hace muchos años, es un Don Bartolo insustituible. Rossi, á quien aplaudimos en El huqiie fantasma, estuvo, como suele decirse, discreto. Y ahora, que Sansón y Dalila sea con nosotros. LUIS G A B A L D Ó N Fotografías de M. Franzen, hechas expresaraente para BLANCO Y NEGRO durante la represerdación de la obra.