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ACTUALIDADES La rebelión filipina Conforme las noticias postales van ampliando los primeros y brevísimos relatos telegráficos, va conociéndose en todo su horror el primer estallido de la rebelión tagala, cuyas consecuencias, sin embargo, no fueron tan sangrientas como tenían tramado los hipócritas y salvajes sectarios del Katipunan. Podríamos lia mar ridicula á esta secta por los detalles y formularismos que de ella se conocen, si no fuera, más que ridicula, repugnante y bárbara. Basta para convencerse de ello leer algunos apartados de la circular repartida entre los asociados días antes de que estallase la rebelión: Segundo. Una vez dada la señal convenida, el H. 2. Sep. Kada herm. cumplirá con el deber que esta G E. L ha impuesto, sin consideraciones de ningún género, n i parentesco, amistad, gratitud, etc. Tercero. Los que por debilidad, cobardía ú otras consideraciones no cumplan con su deber, ya saben el tremendo castigo en que incurren por su deslealtad y desobediencia á esta G. R. Log. que será inexorable con ellos. Cuarto. Dado el golpe contra el cap. general y demás autoridades esp. los leales atacarán los conventos y degollarán á los infames habitarlores, respetando las riquezas en ellos conté KXCMO. SR. (i! D riCDRO KOJAS nidas, de las cuales se incautarán las TEFÍC I lí LA TXfíUKRBCCIÓÍí comisiones nombradas al efecto por Fotog. Matarrodoiia esta G. E Log. sin que sea lícito á ninguno de nuestros herm. apoderarse de lo que justamente pertenece al tesoro de la G. V. F. Quinto. El que contraviniere á lo dispuesto en el párrafo anterior, será tenido por malhechor y sujeto á castigo ejemplar por parte de esta G. B. Log. Tal es, por sí misma juzgada, la sociedad secreta á la cual se debe el último alzamiento, y de la cual era jefe Perico Pojas, cuyo retrato damos adjunto, así como el de su señora é hijo primogénito. Consideramos muy curiosos estos datos gráficos, porque no hay que olvidar que el propósito de Rojas era proclamarse emperador de Filipinas, en cuyo caso la emperatriz y el delfín ó príncipe heredero serían las personas cuyos retratos acompañan al del jefe de la rebelión. Pedro Rojas, como se ve por el retrato, estaba condecorado con una gi an cruz; era, por consiguiente, Sxcmo. Sr. y consiguió huir en los primeros momentos embarcándose antes de que la autoridad le echase mano. Las dos fotografías que publicamos en la siguiente página son del foco de la insurrección, y tienen actualidad palpitante, puesto que en estos días han debido comenzar DOXA CATíSIEN AYALA. D E ROJAS las operaciones en la provincia de Fotog. Bosch Cavile, teniendo por objetivo priacipal el pueblo de I m ú s y su famoso convento de frailes recoletos, que es hoy el principal baluarte de los rebeldes. El pueblo de Imús se halla á vinos ocho kilómetros de la costa, á contar desde el pueblo de Bacoor, que está en la bahía de Manila; es el que tiene mayor número de almas de todos los de la misma provincia: 14.326. La jurisdicción del pueblo la constituye una finca que de antiguo poseen los recoletos; éstos alquilan la tierra por parcelas á los indios, los cuales hasta ahora no h a n podido tensr queja ninguna de los propietarios. Se supone que hay en I m ú s unos 4.000 insurrectos mejor ó peor armados, y que disponen de alguna artillería, aunque de escaso calibre. El puente que figura en nuestro grabado h a sido destruido por los insurrectos con objeto de hacerse inexpugnables en el convento, cuyos edificios avanzados se distinguen en la misma fotografía, á la izquierda del espectador. Los fuertes muros que rodean la finca, y el río, que casi la rodea, son ciertamente grandes ventajas para los insurrectos, m a s no es difícil, presagiar un completo triunfo de las columnas peninsulares, que con artillería moderna y ejemplar organización se dirigen sobre los atrincherados de Imús, AKTONIO ROJAS Y A Y A L A Fotog. Matarrodo ua