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Benavente antes de hacer su obra cogió la instantánea. Con ella debajo del brazo ha ido sorprendiéndolo todo, sin avisar para que no se prepararan, y del mismo modo qne las h a sorprendido las h a revelado, sin posteriores retoques que dieimulan y ocultan lo que afea. Más vale así. E s preferible ser fotógrafo sincero á ser fotógrafo de los que perecen víctimas de las recomendaciones de las seño ras y de los caballeros que encargan que se les mejore, como si fueran herederos relegados á la última de las volun tades. Para ver bien en el teatro hay que tener gemelos y saber graduarlos; pero hay quien no sabe ó no se fija en que los cristales están empaílados. Eso sucede con los escritores. Los hay que no se podrán graduar nunca, como no sea de tontos. Pero no divaguemos, como se dice en las novelas de cuartillo de real la entrega ¡qué se puede esperar de una lite ratura que se vende por cuartillos I) Benavente en Gente conocida ha conquistado una reputación bien difícil en estos tiempos en que de tantas como son todo el mundo las pone en duda, y la prensa, por medio del tabotí sagrado de los críticos, se lo ha manifestado. Es Eí CENA F I N A L DEL ACTO tV TODOS. -Al cotillón, señoves. ésta una de las muy contadas veces en que de acuerdo han marchado todos, y realmente así se lo merece la deliciosa comedia, porque comedia es, de Jacinto Benavente. Y digo comedia es, porque dentro de este género está. H a habido crítico que ha traducido lo de escenas de la vida moderna por escenas sueltas, sin orden, sin relación, sin nada, y hablaba en su periódico del estreno de unas escenas. ¡Pobrecitas escenas 1 ¿Cómo se iban á estrenar tan sólitas? Ya estoy viendo á los autores decir cuando el año vaya mal: Chico, no se estrena ni un parlamento, ni siquiera un bocadillo s ¿Sería crítico? Gente conocida es una comedia á la moderna, un trozo de vida de salón, vigoroso, con sus intrigas, sus chismorreos, toda esa fisonomía particularísima que tiene la sociedad, en la que aspiramos á vivir para aborrecernos cuanto antes, líasgando las sombras de la obra, hay u n rayo de luz, Angelita, á quien defiende de la murmuración su inocencia. Es un contraste necesario y además muy lógico. Después de tanto amargor, conviene endulzar el paladar. Defecto, sí, alguno tiene la obra ligerísimo, que no pueden nunca oscurecer la labor del autor, ni menos la del lite rato, hermano mayor de aquél. l ara Benavente ha sido un triunfo que le coloca en envidiables condiciones. Yo me alegraré muclio de que el autor de Gente conocida confirme las buenas esperanzas de todos. i ortuna para su debut ha tenido la Sra. Aranaz, mujer muy hermosa (y aquí el superlativo cumple bien) y artista muy notable, de dicción correctísima y elegantes maneras. De Carmen Cobeña hablaré m á s despacio, hablaré como ella se merece, bien; como anticipo, diré que estuvo muy feliz encarnando la figura de Angelita. Josefina Alvarez, María Canelo y Nieves Suárez, discretísimas como siempre, y aquí la frase tiene todo su valor.