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aún cubre el muro la yedra; BC ve en la escíileni lieiidida lü 8 huecos que hizo en la piedra lu pisada repetida. El sube, y bajo el dintel de una puerta se detiene Le oprime angustia cruel ninguno á su encuentro viene. ¿Vestirán luto por ¡i! licparan en el viajero, y entre el oí hablan así: ¡Mirad aqni l extranjero! Sin que le anuncien priuioro, ¿cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué busca en esta morada? ¿Por qué así en la casa ajena penetra con planta osadaV ¿Por qué su ñja mirada está de preguntas llena? vix. SÍv SM P v f. l aliará lo que dej (j? f. N erá loa rostros que un día antes de partir besó, ó rostros sin alegría, extraños, (pie nunca vio? Ke atreve al fin á mirar, 7 al resplandor que la lumbre despide en el viejo hogar, siguiendo santa costumbre, ve á una familia rezar. -Amigos y hernianos son, unidos) ior tiernos lazos, cuantos hay en el salón. ¡Ninguno ve su emoción, ninguno le ahre los brazos! ¡Toda memoria se pierde! ¡Ninguno hay ya que recuerdí quién puede ser aquel hombre! ¡ninguno hay ya que se acuerde de su rostro ó de su nombre! Da el perro alegre ladrido, mientras inmóvil espera el triste desconocido, hasta que el más atrevido le dice: ¡líxtranjero, fuera! h ua anciana que dormita, abre los ojos, se agit: i, ve al extranjero sombrío, los brazos le tiende, y grita desmayándose: ¡Tlijo mió! J O S É DK KJJLI. A