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EL Ya ea un li iii i- e el niño aijuál qne para climas extrañoa partió á bordo de nn bajul; tiene treinta, y liá X u años que nadie lia sabido de 4. REGRESO Ya las areded lilanonean de la casa del viajero; el lumio Bube ligero, las palomas picotean sallando sobixí el alero. pr iíuícó fortuna, impaciente; con ella torna á su liüijar, trae curtida la frente por los ientos de la iviar y por el sol del (h i nte. Ve, los lugares nativos, sus recuerdos son unís vivos, y al pasar poi las campiñas le acarician los olivos y le detienen las viñas. De la esquila del ganailo, que se aleja polvoroso, 03 e el son acompasado, y del liuey, qne pa c cebado, el mugido receloso. Por las sendas tortuosas, al paso del peregrino, levántanse temerosas y vuelan las mariposas enseñándole el candno. ¿ué dulce iz, né sosiego! Dichoso el que los consigne! Llega á la casa, (Uitra luego: el perro, aunque- sordo y ciego, le reconoce y le si. iíue. Allí está e patio, el pilar en ue el agna, en limpios chorros, no cesa de murmurar, donde; iu gn. is abejorros van sus alas á mojar.