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A OCHO DÍAS VISTA Japóa en Filipiaas. -Una entrevista con el general No importa. Con quién ha de habéríolas 5 spafia. EI empréstito futuro- -Pelucas que no llegan á peluconas- -Los señores de París. La lej- erida de iady Codlva. Bl caar en Francia. -La vuelta de D. Práxedes. -Sagasta y Cánovas. -Barcos en iuoita. La labor del general Beránger. No puede decirse que lo de Filipinas traiga cola, porque tiempo hace que los japoneses se cortaron la coleta, mas el interés del Japón por la rebelión tagala parece ya tan cierto é indudable como el interés de los yankées por los insurrectos cubanos. Ya tenemos, pues, dos insurrecciones que sofocar, dos ingratitudes que combatir y dos enemigos ocultos de quienes desconfiar. Claro es que no hemos de apenarnos por guerra más ó menos aquí donde siempre las guerras las tuvimos á pares, y aun si fuéramos á conferenciar con el general i o importa (no con esos generales que piensan y hablan como frailes descalzos) él nos diría que esta gaerra flamante es ahora muy conveniente y útil, sirviendo como de contrapeso al gravamen de la otra, añadiendo acaso que podemos ir á gusto en el machito, puesto que el machito lleva una guerra en cada alforja, y no hay peligro, por consiguiente, ni de que las alforjas den una vuelta, ni de que venga abajo el jinete. Tratándose de posesiones ultramarinas, de islas, islotes, antillas y archipiélagos, estas condiciones de equilibrio y contrabalanceo son esenciales para que la madre patria siga flotando por encima y á pesar de todo. Lo único sensible es que la orgullos y caballeresca España tenga que habérselas al fin y al cabo con las dos naciones más bufas y ridiculas, con las dos potencias más advenedizas y cursis del actual concierto internacional. Los yankées, que han engarzado en oro sus pringosas cuchillas de matarife. Los japoneses, que, como Gedeón en la peluquería, se han cortado el pelo al rape y luego quieren sacarse la raya á la europea. Un ministro de Hacienda con buen p lo, acabaría por perderlo todo en los dimes y diretes preliminares al empréstito que se anuncia. Un ministro de Hacienda como el Sr. Navarro Reverter es posible que salga más ganancioso. Porque quizá acabe por recibir una peluca de los banqueros catalanes, otra de los franceses y otra de los judíos, con los cuales simpatiza el Gobierno actual, no por nada malo, sino porque como ellos aguarda la venida del Mesías de un momento á otro. Si esas pelucas fueran tan grandes que llegaran á peluconas, menos mal. Pero si se quedan en bisoñes, ni taparán la calva del ministro, ni taparán el boquete de nuestra Hacienda, que está todavía más pelada. Hay quien dice que los periodistas españoles que han ido á Italia llevaron á Genova la representación de Beránger, á Florencia la de D. Francisco Silvela el florentino, y á Roma la del Sr. Navarro Reverter, por ser el empréstito en proyecto una verdadera obra de romanos. Sin embargo, no de romanos, sino de parisienses parece que será la tal obra. Ya dicen que la operación no podrá ultimarse hasta bien entrado el otoño, porque para entonces es cuando los hombres de negocios vuelven á París. Y ésta es la más negra. Precisamente en dicha época es cuando hace su entrada en París la turba famélica y tiznada de los deshollinadores.