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alguna de las islas más apartadas, ya que en la isla de Luzón ni la cultura ni la acción directa y frecuente de los españoles deben tolerar tan rudimentarias toilettes. Las líneas del rostro son las del tipo filipino, tan parecido á las razas asiáticas. De estos indígenas salen los valientes soldados que han peleado en Mindanao contra los moros. Son dóciles, sumisos y adeptos en todo á España, reconociendo siempre la superioridad intelectual del castilla, á, quien respetan. A no ser por estas cualidades, el ejército de Filipinas exigiría muchísimos soldados peninsulares, que supondrían grandes sacrificios anuales para el pueblo español. Del valor del ejército indígena está seguro el geijeral Blanco por la reciente campaña de Mindanao; de su fidelidad y amor á España tampoco debe tener duda, cuando sin aguardar los refuerzos peninsulares que el Gobierno le envía, se apresta á sofocar la insurrección con los batallones filipinos, ya fogueados y aguerridos después de la lucha contra los moros de Joló, El último de nuestros grabados recuerda una de las costumbres más características del pueblo filipino, lo que constituye la pasión de sus naturales: las riñas de gallos. No sólo abundan éstas como espectáculo público é incentivo para las apuestas, sino que raro es el indio que no tiene su gallo de combate, como aquí tenemos, verbigracia, el gato ó el perro dentro de casa. El indio sale á la puerta de casa, se pone en cuclillas con su gallo entre las manos, y aguarda á que pase un vecino ó un transeúnte que lleve otro gallo con el cual pueda echar el í í t HSSf r -i suvo á reñir. Ya son sabidos el furor y la aco metividad de los gallos filipinos, que no van en r ¿j 5 t Z 9 ga á los ingleses, y que, por punto general, ó mueren en el combate ó matan en él, cantando GRUPO JL) E I X n i ü K X A S sobre el cadáver del enemigo. La impresión general que respecto á la campaña de Filipinas corre por la prensa y por los círculos políticos á la hora de cerrar nosotros esta sección, no puede ser más halagüeña. Ya marchan con mmbo á Filipinas un batallón de infantería de rnarina y otro de cazadores, mientras se organizan con maravillosa rapidez otros dos batallones de cazadores y fuerzas suficientes de artillería. P 23 T KIXA DE GALLOS Tanto en la provincia de Manila como en Cavite y en Nueva Ecija, los rebeldes han sido derrotados con grandes pérdidas en todos los encuentros, y el general Blanco empieza á castigar con mano dura á los principales instigadores de este absurdo movimiento separatista.