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MADRID DE NOCHE A REDACCIÓN DE GEDEÚN. El interés supremo que desuiertsm en el público culto, y sobre todo en el públi o madrileño, los exquisitos trabajos rebosantes de salero y de gracia ttna qué Gedeón publica todos los miércoles, hará de seguro que los lectores quieran ver en estas líneas alguna revelación indiscreta respecto á los redactores del popular semanario satírico. Sus efigies ahí van: todos rodean al auténtico Gedeón, tan admirable como afortunadamente encarnado por el artista Pinedo en los Oimdros disolventes del Príncipe Alfonso; mas en cuanto á los nombres, no espero el curioso lector que cometa la indiscreción de revelarlos, pues eso equivaldría privar á las columnas de Gedeón de uno de sus mayores encantos: el encanto del misterio y de la duda. Sólo una firma aparece en el afortunado semanario; la de Joaquín Moya, director de Gedeón, que iunto á éste y teniendo un ejemplar entre las manos aparece retratado en el grupo. Moya es acaso el dibujante más intencionado, más rico en ideas, más inagotablemente gracioso entre todos los caricaturistas españoles. Todo su ingenio, que es mucho, toda su ilustración, que es grande, todo su entusiasmo y su voluntad están al servicio del periódico, que justamente se honra en dirigir, acaudillando una pléyade muy corta, pero muy elegida de escritores jóvenes, ilustradísimos y de un gusto tan irreprochable como sólidamente literario. A la derecha del director está el otro dibujante: Sueno, cuyas obras llamaron la atención desde el primer día por la corrección del dibujo y lo artístico de la composición. Suyos son los Gedeones que aparecen en la cabecera del número dando la nota del día con su actitud, con su expresión ó con su traje. A la extrema derecha del espectador, con el sombrero puesto y el puño en la cadera, está sentado el original cronista de Gedeón, cuyos Jueves son de una gracia completamente nueva é inimitable y de una intención política de todos los demonios, hábilmente disimulada bajo la charla inocentona de Gedeón, de Calínez y de Piave. Quien no le conozca muy á fondo no reconocerá en el saladísimo cronista á uno de los primeros redactores de La Correspondencia, que há tiempo tiene conquistado un puesto eminente en la literatura nacional por sus cuentos primorosos, repletos de psicología á lo Bourget. Idéntica frescura y novedad tiene la musa satírica del poeta de Gedeón, encargado también de la terrible sección De ojeo. Es él un escritor muy joven, que en el grupo aparece retratado al otro extremo con una pierna sobre otra y mostrando sólo un ligero perfil de su cabeza robusta y muy intelectual. Sus artículos de crítica en El Globo y en los Apuntes, sus versos serios todavía inéditos, su propio aparente natural, tranquilo y serióte, parecen reñidos con esa sátira honda y batalladora que derrocha en los Inmortales, en el Ojeo y en el Diccionario de Gedeón. El otro redactor, el qué está completamente vuelto de espaldas apoyando sobre el paraguas la mano izquierda, pone su voluntad y su deseo al servicio del periódico y nada más. Tal es, ni más ni menos, la redacción del popular semanario madrileño que ha resucitado los buenos tiempos d é l a prensa satírica española, reflejando el verdadero estado de la opinión española; es decir, un escepticismo político absoluto sin respetos á nadie, como no sea al trono y al altar. LTIIS P E R M K K) Fotocjrajia Ac U. Fraileen, hecha expresamente para BI. ÍKCO r NsfiEo.