Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Semejante público no en otro sino la colonia, mejor dicho, la mctn ipoli veíaniega du la corte; el establecijuiento en cuestión no es ni más ni menos que la horchatería de moda. -Pero ¿cómo? pregnatará el lector; ¿también hay moda en eso? Y moda de verdad, con todo el acompañamiento de público elegante, de tertulias diarias y de Vicentes (jue van adonde la gente les lleva. Moda loca y caprichosa que es la desesperación de los industriales, pues á veces un pobre valemñano, con cuatro mesas de mármol y una garrafa limpia, logra a t r a e r á su menuda tienda toda la nata y flor de los orgulloso industrial, después de gastarse en la instalación un ojo de la cara, ve desiertos durante todo, el verano sus regios locales tapizados de arriba abajo, cuajados de espejos y de ¡luces, repletos de po ripuesta servidum- ÍQÜÍ VA Á SER? bre, de bandas y cuartetos, de vajilla finísima y de ci- istaleria como otra no hay. El éxito es y será siempre un misterio, lo mismo en la vida de los negocios que en la vida del arte. Si partiendo de aquellas viejas y típicas botillerías de principios de siglo, fuéramos á apuntar los nombres de los establecimientos análogos sobre los cuales se ha detenido la moda más ó menos tiempo, sería en primer lugar hiterminable este relato, porque la moda es inconstante y muda de favorito como nosotros de camisa; pero además seria de poco gusto contribuir de una parte al reclamo de los favorecidos por el púbhco, y de otra al desprestigio de los que u n día fueron objeto de la suerte ó de aquellos otros que todavía no h a n sentido sus halagos. Nada de nombres, por consiguiente. Saludemos con respeto al pasar las desiertas salas de los cafés, pastelerías.