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ACTUALIDADES oda de Príncioes EL l lU. yClFK i! ISTl; -FKDKKIOO C. VULOS LA l KINOUSA MAUD D E GALES JDespués de la boda de los príncipes de Orleans, de la que se ha ocupado en anteriores días la prensa europea, tenemos que registrar otra n o menos elevada, otra boda de príncipes: la de la princesa Maud, hija segunda del pn iroipe de Gales, con el joven príncipe de Dinamarca Cristian Federico Carlos. Con extraordinaria solemnidad se celebró la ceremonia en la capilla del palacio de Buckingham, bendiciendo la unión de los príncipes el arzobispo de Cantorbury, al cual asistieron en sus elevadas funciones el obispo de Londres y el de Winchester, entre otras representaciones del alto clero inglés. La capilla presentaba brillantísimo aspecto, decorada con macizos de flores que haciendo caprichosos dibujos festoneaban todos los ángulos del templo, adornado con notables pintm- as religiosas y magníficos tapices de la escuela italiana. Al acto asistieron todos los representantes diploniáticos, el ministerio, nobleza, corporaciones, etc. Como heraldos de la ceremonia figuraban los príncipes Arturo de Oonnaugth y Cristian Víctor Dschleswigflolstein, que daban paso á toda la Keal familia, ocupando los preferentes sitios la reina Victoria, el príncipe de Gales y el duque de o r k J) urante el solemne acto, el coro y la capilla real de Saint- James entonó la célebre marcha nupcial de Mendelssolm, acabando la ceremonia con sentida plática del arzobispo de Cantorbuiy. La reina Victoria, después de signado el matrimonio, se dirigió con los contrayentes al State Dinieg- room, donde un espléndido lunch esperaba á los invitados. Desde este punto, y procesionalmente, dii- igióse toda la comitiva al palacio de Melbourg, atravesando las principales vías de Londres, entre ellas la espléndida avenida de Saint- James, siendo objeto por parte del pueblo inglés de las mayores muestras de consideración y respeto. Por la tarde se celebró nmi f a 7- den- parfy en los jardines del palacio, á la que asistieron todos los grandes lores del- Reino LTuido. Por la noche hubo caprichosas iluminaciones y fiestas populai es. Los regalos hechos á la novia son muy numerosos y espléndidos, como regalos de príncipe; pero entre ellos, el de, más valor es el de la reina Victoria, que consiste en una nragnífica diadema con juego de collar, de seis magníficas perlas negras de gran tamaño sujetas por hojas de brillantes. Esta alhaja pertenecía á lo que se llama el antiguo tesoro de l ondres, y con este presente h a significado la reina de Inglaterra el mucho amor que siente por la princesa Maud, su nieta predilecta.