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Á OCHO DÍAS VISTA iTendremos presupuestos? -EoMndose el mochuelo. II iclendo la obstrucción. -El único y verdadero obstruccionista. La desbandada. -Los que se quedan botando. Inoonvenientus de sostener en esta época la sartén lor el mantío. -Centros patrióticos. -Voluntarios para Cuba. -Dos copas 3- un ajuste. Qué es lo quq engancha más que un gancbo. -El viaje del virrey. -Por atún y á ver al canciller. Lo que visita el chino. -Li- Huog- Tchiní on París. -Un mantón de la China. -El de todos los años. asos f h Barcc ona. Medidas higiénicas del ministro do la Gobernación. ¿Tendremos presupuestos? ¿Quedará, por el contrario, sin legalizar la situación económica? Horrible problema es éste, de cuyas desastrosas consecuencias pai- a la nación se van echando, el mocliuelo mutuamente el Gobierno y las oposiciones. -Esto es intolerable, dice aquél; nos están ustedes haciendo la- ¿La qué? -La obsti uccifin, y así no se puede goliernar. -jNada de eso! irritan las oposiciones. El culpable únicamente es el (TObierno, que falta al Parlamento. ¿En qué le Itenios faltado? -Detümos que falta, poi que no acude á las sesiones. lífectivamentc; jiarecc ser que los ruinistros no asisten al banco azul con la puntualidad debida, causando grave daño al sistema y profundo enojo á los señores representantes del país, uc se llevan (embotellados los ruegos, las pi eguntas y las interpelaciones. Unos y otros andan malhumorados, displicentes y cariacontecidos, y es que no aciertan á dar con el verdadero causante del mal común. Aquí el único, el verdadero obstruccionista es el calor, ¡ue prolonga la siesta do los consejeros de la Corona y hat: e huir á la desbandada á hjs señores diputados, sea cual fuere su color político, porcpie el sudor h a acabado por desteñirles á todos. i la autoridad de los jefes, ni las conveniencias del país, ni mucho menos los intereses de partido, bastan á contener esta huida, tan alarmante para la gente política como fácilmente explicable para cualquier sencillo mortal. -Yo me voy, dice un diputado; pero ahí dejo mis señas para que me avisen cuando sea tiempo de votar. -Pues no se yaya usted, porque ya es hora de eso. ¿De votar? -Naturalmente. ¿No ve usted que todos los que permanecemos aíjuí estamos botando hace quince días? Ante tan peregrina razonamiento, muchos diputados deshacen la maleta y se quedan en Madrid, aunque jurando y perjurando que las Cortes debieran trasladarse al Cantábrico el mismo día que lo hace la Familia real. ¿Y cree usted que allí adelantarían mucho los debates? -Por lo menos, no habría que decirle al Gobierno cuatro frescas para refrigerar el ambiente parlamentario. El jefe del Gabinete ha tomado tan á pechos la aprobación de las leyes económicas, que su continuación en el poder depende de eso, según afirmó hace pocosdías. Y se comprende su desinterés. Con este calor no es tarea muy grata la de tener la sartén por el mango. E n el número pasado hablaba de los centros separatistas de la villa y corté. Formando con ellos uir contraste tan hermoso como enternecedor, hay otros centros encargados de reclutar voluntarios para Cuba á 10 reales por barba, uno con otro. Se coge á u n muchacho, se le dan dos copas, u n cigarro de diez céntimos y un duro sevillano, ó bien cuatro pesetas filipinas, y sin más formalidades se hace el ajuste, sin que valga decir luego que no convino, porque con- vino fué. La tarea de estos ganchos no puede ser más patriótica, como se ve, más x lau 8i ble ni más impune.