Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
los malditos miramientos y ceremoniales. Bien sabes t ú que cerca del r e y agonizante Labia n n brasero que daba tufo, y por si era el privado ó el gentilhombre, el mayordomo ó el sumiller quien había de retirarlo, continuó el brasero dando tufo y pereció asfixiada Su Majestad Católica. -En efecto; y no es que aqui haya peligro de que nadie se asfixie, pero bien pudiera resultar que las leyes, la disciplina y el propio Gobierno estén hace días puestos al humo peligrosamente. -Y que lo digas, añadió el héroe de menor circulación de España; m a s ya sabes que éste es el país de los aplazamientos y dilaciones. Aquel laissez faire que hizo famosos los fisiócratas, sirve hoy de lema lo mismo á. los fwsiócratas que á los conservadócratas, -Eso es lo típico, lo hermoso, lo gallardamente nacional. D. J u a n Tenorio y D. Luis Mejla, que se marchan cada cual por su lado rodeados de esbirros y alguaciles, y dicen al público antes de que se corra Xa cortina: Conque, señores, quedamos en que la apuesta está en pie. -En pie y m u y en pie; t a n t o que considero injustificada la cesantía de esos delegados de vigilancia que dieron parte al gobernador del conato de duelo cuando ya estaba todo Madrid al cabo de la calle. -No los defiendas, Gedeón; si esos delegados hubieran seguido en sus puestos, es fácil que la semana que viene fueran al gobernador con el cuento de que iba á. ser asesinado el general P r i m en la esquina de la calle del Turco. -Pero, en resumidas cuentas, ¿no está la rezón de parte do los delegados? ¿Qué han dicho ellos? Que se pactaba u n duelo, que había u n desafío pendiente, que precisa tener cuidado ¿Y n o es esto verdad? Tan oportuno era el aviso cuando ellos le dieron, como lo es hoy y lo será probablemente el mes que viene. La cuestión n o está resuelta, sino suspendida, pendiente de u n cabello. -Y á la primera ocasión so rompe el cabello- -No, porque y a sabes que á la ocasión la pintan calva. -Oedeón, eres incorregible; mas ¿qué opinas t ú de la actitud del Gobierno? -Más vale no meneallo, -Pues dicen que el meneo se lo merece. -De n i n g ú n modo; el Poder Ejecutivo ha obrado con la m i s m a prudencia con que obran los presidentes de las corridas de toros cuando no quieren que haya bronca. H a s t a que no aparecen pañuelos por el tendido, no sacan ellos el suyo p a r a mudar de suerte. ¿Y eso ha ocurrido aquí? -Claro que ha ocurrido; hasta que el Sr. Silvela no sacó el pañuelo, no publicó el Gobierno en la Gaceta el famoso decreto, su linica medida salvadora. -Yo creí, no obstante, que en los últimos Consejos de ministros se había tratado extensamente de la cuestión. -Se trató, sí; m a s no extensamente, porque n o había sitio para tanto. ¿Tan chico es el salón? -Es que los ministros estaban debajo de la mesa. -Vaya, Qedeón, no incurras en la vulgaridad de achacar al Gobierno la culpa de todo lo que ocurre; y en resumen, porque yo tengo prisa: ¿te obstinas en pernoctar á la orilla del Manzanares? -Creo que pernoctaré. Sólo u n síntoma me tranquiliza respecto á la favorable resolución del conflicto pendiente. ¿Cuál? -La reunión- ¡Ah! si; la reunión de los ministros liberales. -No; la reunión de los panaderos. -Pues no ato cabos. -Como que n o son cabos los que hay que atar. -Los panaderos el conflicto pendiente ¿Qué tiene que ver u n a cosa con otra? ¿Que no tiene que ver? repuso Oedeón. ¿Ignoras que ios duelos con pan son menos? LUIS K O Y O DIBUJOS DB OlLLA VILLANOVA