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colados. Preservar á la tiple de la corriente de los aires es u n a monomania de Basilio. Si c o n t r a t a r a á su mujer en el Keal alguna vez, estoy seguro de que impondria en el contrato la eondieión de ponerle m a m p a r a s al Griiada rrama. Los cantantes de primissimo carteUo no van al teatro cuando no cantan; convidan á comer á sus amigos, y luego j u e g a n á ío scorpos, por ejemplo. Cuando ha despedido ya á, los convidados y ha dejado acostada ¿la señora, Basilio se va á su cuarto. Veamos ahora lo q ue hace en el teatro. Llega media hora antes á disponer el camerino y la ropa qne ha de servir ¿la tiple. Arregla la tabla, distribuye convenientemente los tarros para que la esposa se estuque, y de aonerdo con la sastra, á la que gratifica espléndidamente en Nochebuena y el día de la henefizziatta, pone en orden los trajes teatrales del día. Llega la tiple, la desnuda, cariñosamente y la viste después. Rl momento en que el cuarto está herméticamente cerrado, lo destina BASÍIÍO á calzar á. la diva y á darle el último t o q u e al peinado. Cuando abre el cuarto, ya la tiple entra en el dominio de la sastra, que la perfila. Basilio, entretanto, ha visto si la escena está á gusto do la señora. Dur a n t e la representación está entre bastidores con el abrigo de l a tiple al brazo y el enjuague en la m a n o Lo dice á t o l o el mundo que la señora está mal de voz, aunque esté m u y bien; agasaja con las mejores sonrisas á los periodistas, que generalmente no le haoon caso. El tiempo que) e sobra lo emplea en hablar mal de las otras tiples Basilio es el encargado de comunicar á la empresa las decisiones de la señora y de cobrar la quinclieina. La tiple j a m á s pisa la contaduría. Detalle histórico, para acabar. En u n teatro que dirigía yo artísticamente, se empeñó la mujer de Basilio en quitar el rondó de cierta ópera. í í i la empresa n i el maestro pudieron hacerla desistir de su resolución. -Arregla eso, papanatas, le dije. ¿Para qué eres hombre? -Ahora verás, me contestó briosamente. Eiitró en el camerino y lo cerró por dentro. 01 á poco el r u i l o de una bofúiada tremenda. Acto continuo salió Basilio echando chispas. -Ya está arreglado, me dijo. ¿Pero la has pegado? -No, ella á mi; pero- (iQué? -Pero no canta el rondó. No se me ocurrió más que i ¡ario, dicióndole: tBuona sera, 1) Basilio. KAFAKL D I B U J O S DE M S L I T O Í Í GOSZALKZ MARÍA LIERN O K O: JL EL K 3 H a y quien la mano te estrecha, y al estrecharte la mano está pensando en el modo de poder hacerte daño. Al fin volvemos á vernos; mas y a los tiempos cambiaron, y ahoras miras, y no miro, y ahora pides y me callo. Tierrecita de su tumba, violetas del cementerio, A los ojos de tu cara van á formar u n proceso por m a t a r á corazones que j a m á s los ofendieron. desde que murió mi amada con mis lágrimas os riego. NARCISO D Í A Z D E ESCOVAR