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A OCHO DÍAS VISTA La opinión postrada. -Fuerza de la costumbre. -La estación de las lluvias. -Marte y Ueptuto. -Los Impacientes. Jualo. -Los exámenes. EQ la comisión de actas. -Las tres bolas. -Preguntas y respuestas. ¿Dónde está Máximo Gómez? Acertijos y pasatiempos. -Conversaciones de café. -El problema de ahora. -La corrida de Beneflcencia. -Un hombre de chispa. L a prensa diaria lamenta, con r a r a s excepciones, el estado de postración en que parece haber caído la opinión pública después de haber estado u n año entero al rojq blanco. ¿Qné hemos de hacerle? A todo so acostumbra nno, y habiendo pasado Ja guerra de su período agudo, ni arranca gritos n i exclamaciones; ya no aburamos á dos por tres de la Marcha de Cádiz, n i llamamos cerdos á los yankées con tanta frecuencia como hace tres meses. ¡Qaé remedio! P o r mucho que el pintor se empeñe, no es posible que el modelo a g u a n t e muchas horas en u n escorzo violento ó en una actitud inestable; por mucho que los diarios clamen, no es posible tampoco que la ola del sentiaaieuto público aparezca por u n a eternidad rugiente, altísima, coronada de espuma, sin deshacerse, como es ley n a t u r a l que se deshaga, bien rompiéndose contra el arrecife, bien besando mansamente la playa. Si la opinión sigue mandando voluntarios á, Cuba y dineros al fisco, ¿qué más h a de hacer, n i qué más provechoso? Pero y a se sabe que aquí no hay opinión cuando faltan los chismorreos y amenazas de costumbre: el relevo de los generales, los rumores de crisis, las bravuconadas contra el extranjero y los consabidos desplantes del capitán Matamoros. No es sólo la opinión la que entra en u n periodo tónico y sedante. La m i s m a acción de nuestras armas en Cuba sufrirá u n forzoso eclipse con motivo de la estación de lluvias que y a amaga. Marte pasará su cetro á Neptuno, y Weyler, por mucho poder que tenga, n o podrá parodiar la valentona frase periodística de aquí exclamando: Digan lo que quieran los barómetros. H a r t o hace el país; harto hace la opinión; harto hace el Ejército. A u n q u e si éste fuera á creer á los impacientes y á los belicosos de contrabarrera, esperaiía arma al brazo y con a g u a á la cintura, por si llegaba para el ejército español otro triunfo entre lluvia y cieno como el triunfo de Garellano. Hemos entrado en el mes del cual decía nuestro gran Zorrilla: Junio es un mes de infortunio; vienen por San Juan, en Junio, palabras que en él se dan, y por San Pedro se van. Sírvanos de gobierno esta redondilla p a r a saber cuánto podemos esperar de las palabras cancillerescas de nuestros cleales amigos los yankées, asi como también para que Cánovas aprecie en BU justo valor los apoyos de Silvela y Villaverde, y Sagasta la fidelidad de Canalejas. J u n i o Estamos á m i t a d del año natural y en las últimas boqueadas del año económico. Pronto se tocará i la bayoneta para a p r o b a r l o s presupuestos á paso de carga. Entretanto, el interés se concentra en los tribunales universitarios, que funcionan desde el día 1. p a r a ajustar á la j u v e n t u d l i s cuentas de su cultura científica. Y el t r i b u n a l p a r l a m e n t a r i o que con el nombre de Comisión de Actas funciona en el Congreso hace ya días, adelantándose á los acontecimientos estudiantiles, ha pensado en dar forma de examen universitario á las discusiones que acerca de las actas vienen sosteniéndose día y noche en los salones del Congreso. Cada diputado que como acusador ó como acusado se presente ante la Comisión, deberá sacar tres bolas. Primera bola: L a sinceridad del sufragio. Segunda, bola: L a limpieza del acta respectiva. Tercera bola: La sumisión incondicional de los cuneros á sus jefes natos. STi estaría de m á s tampoco que los diputados nuevos fueran examinados de Geografía, de historia patria y de Derecho internacional, en vista de las arduas cuestiones cuya resolución está encomendada al actual P a r l a m e n t o