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rTí Vi ESCENA F I N A L LEÓN (Á PKDHO, Sr. DanMnD. Sin escándal el chloo se asusta de los gritos. iSoy cobarde Vamos á la íábrioa. da de Madrid á, todos los contrastes, que de l a tragedia salta á la comedia burda, que si está inimitable en los deliciosos monólogos, para los cuale? tiene seguramente privilegio de invención, no lo está, menos en los personajes oreados por la vena dramática? Y para este actor, que todo lo domina y todo lo comprende, no podfa escribir Selles u n carácter t a n definido ni que tambiéa le cayera como el del protagonista de Los domadores. Sellos en su última producción viene á demostramos que la máj absoluta debilidad puede vencer á la supren, a fuerza, que el niño se impone al hombre, y que aquél, con sus candideces é ingenuidades, destruye por completo todas las filosofias y arraigadas creencias de éste, eouvirtiéndole de tenaz anarquista en amoroso padre de familia. L a fiera puede dominársela mejor con el cariño que con el látigo; lo primero engendra u n temor, lo segundo u n sentimiento; y esta teoría, en escenas hábilmente desarrolladas y sujetas á u n excelente plan, ha constituido el éxito jtisto y legítimo del autor de Las vengadoras. Aquel ambiente de honradez en que viven la mujer y el hijo de León, pesan t a n t o sobre él, determinan t a l influencia, que el terrible anarquista, que alienta sólo para la destrucción y el exterminio del orden social, sucumbe y se rinde ante el amor generoso de los suyo? Olga Giannini imprimió i, su papel los acentos más delicados de la mujer y las angustias más sublimes de la madre, asi como Anita Dondini en su papel de Oabriel, y Cesare Dondin i en el de Pedro, nada dejaron quo desear, resultando u n a acabadísima ejecución. Mariano Benlliure h a hecho de Novelli u n importantísimo estudio, que publicamos en este número. Realmente, y como sue! e decirse, A tout seigneur tout konneur, y nadie m á s llamado que el genial escultor p a r a andar en la fisonomía de Novelli, que á la hora en que termino estas lineas estará próximo á abandonamos. Van con el eminente actor, como inseparables compañeros de viaje, los más vivos recuerdos de u n público que ha sido esclavo suyo, y sobre todo de sus m á s leales y firmes admiradores Mariano Benlliure, Agustín Lhardy, Luis Mazzantini, Cecilio Plá, Fernández A r t o s Euiz Gómez, Luis Romea, Kodrigo Soriano, E o y y otros muchos, algunos de los que encontrarán los lectores en el paleo que Franzen reprodujo en el adjunto cliché. Yo, cuando quiera refrescar mis ideas y vivir en el arte, siquiera sea momentáneamente, volveré mi vista al retrato de Novelli que está sobre m i mesa de despacho, al alcance de mis cuartillas. Ltjis G A B A L D Ó N Fotografiar de M Franaen, hechas expresamente para BLANCO T NKOHO durante la repreaentación. de íft ohra