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BLANCO Y NEGRO EN YALLiDOLID INFORMACIÓN ILUSTRADA DE NUBSTKOS KEDACTOEES SKES. GABALDÜN Y ÍEANZEN ZORRILLA Se ha cumplido la voluntad del gran poeta, quo al inclinar sobre la tierra su i n e n u l o c u e r p o pen só en Valladolid, volvió los ojos á la ciudad castellana que le vio nacer, q ue abrigó su i n f a n c i a y c u i d ó de su nombre. Madrid diólo al cantor de Granada hospitalario asilo, cai ló de su cuerpo, dáiadole albergue en el cementerio de San J u s t o hasta que Valladolid, reclamando el sagrado depósito de su hijo y su cantor, realizaba él último deseo del poeta. Ciroanstancias diversas han impedido hasta ahora llevar á caho el pensamiento, y aun ahora mismo t a FORJIACION DE LA COMITIVA A SU SALIDA DE LA ESTACIÓN DEL PEIÍROCAKRIL sido necesario el esf uerz i y la buena voluntad de algunos para dar cima á la empresa; que á los pueblos hay que enderezarlos casi siempre y sacudirlos do su pereza, de donde tienen su origen en España las comisiones, encargadas de traducir en su seno los pensamientos y sentimientos de los demás. Con los pueblos sucede lo mismo que con el público de los teatros: necesitan una claque que les encamine, que los llevo ai aplauso. De ahí que las oomií. iones sean de absoluta necesidad, al par que inevitables. El Ayuntamiento de Valladoiid, encargado por delegación de su pueblo do la traslación de los restos del inmortal Zorrilla, quiso asociar á su manifestación en honor del poeta á representaciones de circuios y periódicos de Madrid, para lo que galantemente invitó á todos los elementos más significados; por eso en el andén de la estación del Korte, y en re el infernal griterío de los pregones do abanicos, periódicos, almohadillas, gorras de viaje, etc. pudimos estrechar la Djano y saludar á todos, desde Tejada de Valdosera, pasando por Feliú y Codiá 3 12 C S SÍ na, hasta J a a n i t o Comba, el simpático Í W! K Í JIK dibujante de La Ilustración Española. La campana nos dio el primer aviso; subimos á los coches; en uno nos acomodamos el ingeniosísimo Eancés, el elegante Roure, el elocuente Francos Hodiigaez; Pérfz, de El País; Faentes, de El Tiempo; Franzen con sus poderosas instantáneas, y u n servidor de ustedes, en t a n t o que delante llevábamos lucido cortejo de poetas: Núñez de Arce, Cano y Ferrari, y la carroza que había de figurar en la ceremonia á nuestra llegada á Valladolid. Las manecillas del reloj señalaban CORONA DEL AYUNTAMIENTO DE GRANADA CORONA DEL EJÉRCITO