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MUJERES CELEBRES JUANA DE ARCO Pocas figuras hay en las páginas de la Historia tan atrayentes, simpáticas y limpias como la de la famosa Doncella de Orleans, á la cual consagran los franceses entusiasta y ferviente culto. Francia acababa de salir de u n reinado acaso el más desgraciado y triste de cuantos registran los anales de la monarquía francesa; la nación estaba invadida por los eternos enemigos, por los inglpf es, que ocupaban á París, mandados por el duq ue de Bedfort; apenas si el valor de unos pocos sostenia el nombre de r r a n o i a sobre las ruinas de la naeiAn, que oponía vana resistencia á la fuerza de sus destinos. El infortunado Carlos V I I errante do ciudad en ciudad, sin esperanza y casi sin reino, cedía al infortunio que le oprimía. Cuando la iiltima hora de Francia parecía próxima á souar, una anciana profetizó que la salvación de la patria estaba próxima, y que Dios la mandaría por m a n o de una doncella humilde y virtuosa. La aparición de esta misteriosa heroína elevó los corazones y reanimó los ánimos para la lucha. Era u n a aldeana de dieciséis á diecisiete años, de estat u r a elevada, de nobles rasgos y hermoso semblante en que la dulzura de la fisonomía dejaba adivinar la energía del carácter. J u a n a d Arc (que no era otra la iluminada doncella) huyó de la casa paterna y corrió á presentarse al rey, quien seducido por su elocuencia, le otorgó un mando militar, poniéndose en campaña para obligar á los ingleses á levantar el sitio de Orleans, única esperanza de Carlos V I I La doncella entró en la plaza sitiada y dio comiienzo á u n a serie do operaciones, mediante las cuales los enemigos de Francia levantaron el sitio. Fué recibida en triunfo por Carlos V I I y deseando que éste fuese coronado en Eeims, los consejeros del monarca exigieron que antes quedaran libres de enemigos las márgenes del Loira. J u a n a aceptó este compromiso, cumpliéndolo en breve con la icemorable batalla de Patay. Llevó al rey de triunfo en triunfo, primero á Soissons, luego á Saint- Denis, después á las mismas puertas de París, pero al cabo conoció la ingratitud del monarca, y separándose de su lado guerreó durante dos meses contra los borgoñeses, partidarios de Inglaterra. El 23 de Mayo de 1430, en u n a salida contra aquéllos delante de Compiégne, se vio casi sola rodeada de enemigos. Nunca desplegó más sangre fría ni mayor intrepidez. Vio que la cortaban la retirada, cayó del caballo, y cuando el peso de éste la oprimía, u n hombre de armas llamado el Bastardo de W a u d o n n e vasallo del d u q u e de Borgoña, la hizo prisionera. Comienza aqui la serie de padecimientos crueles que precedieron á la trágica muerte de la heroína. De fortaleza en fortaleza estuvo algún tiempo en poder de los borgoñeses, hasta que fué vendida á los ingleses por una corta suma. Los ingleses la pasearon sucesivamente por varias fortalezas, y por último la encerraron en el castillo de Kouen, donde comenzó contra la prisionera u n proceso lleno de iniquidades. Como término fatal de éste, el 81 de Mayo de 1431 la Doncella de Orleans fué quemada viva en la plaza del Mercado Viejo de Eouen, y su cuerpo reducido á cenizas, si bien se afirma que el corazón resistió al fuego más vivo. L D I S BERME. TO ORLA DK ATÍT. JA