Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
dosicrtop, ó uno de aquellos santos caritativos de la Orden Tercera dedicados en alma y cuerpo al socorro y curación de todas las miserias y podrudumbies humanas; no á otra cosa equivale vivir como el Santo en su ermita, rodeado todo el año del hampa moderna de matuteros y golfos, viendo cómo arrastra la corriente del Manzanares toda la inmundicia del vecindario, y contemplando cómo ampara la Hnea del r e s g u a r o todas las inmundicias de la Administración municipal. II Este año, sin embargo, y en b u e n a h o r a sea dicho, parece que en torno del Santo P a t r o n o de Madrid vaga u n a atmósfera más ideal y edificante que la que suele en otros años ocultar á San Isidro con el vaho picante de los buñuelos, y hacerlo olvidar con el ruido de los organillos y las muletillas y timos de la chulapería. El pueblo de Madrid, angustiado como todos los pueblos do España a n t e la sequia que amenazaba de m u e r t e á nuestro bienestar, j a muy mermado y quebradiza, acudió en solemne rogaDE MEKIESDA tiva á. San Isidro sacando procosionalmente sus restos, que tiempo hacia descansaban inmóviles en su u r n a do plata. Al dia siguiente se inició en Madrid el temporal de lluvias, y con este fenómeno, más ó menos previsto por la meteorología, elevóse á las alturas el angustiado corazón del pnoblr- que creyó on su S í n t o como creen en el cielo todos los desengañados de la tierra. Si fué m i l a s r o ¡bendito San Isidro! Si no lo fué, ¡bendita coincidencia! El pueblo español necesita creer en algo y poner en alguien su esperanza y su fe. Más vale, pues, quo el ídolo popular viva sobre las nubes, en vista de que los ídolos de por acá abajo pocas veces responden á la fe y á la esperanza depositada en ellos. El cuerpo del Sa. nto expuesto á la veneración pública en la antigua Colegiata de la calle do Toledo, el pueblo de Madrid desfilando diariamente durante doce horas ante el cuerpo de su Patrono, el sentimiento religioso eaeendido y avivado en las almas buenas, en las almas sencillas, es posible q u e h i y a n causado tanto bien en los corazones como causó la lluvia en los campos. P o r de pronto, la fiesta del Santo debe ser y será esta año más sonada y más digna que en años anteriores. San Isidro ha dejado de ser u n mero pretexto para poner treue baratos, para que se den u n par de c o r r i d i s y para que bagan su agosto medio docena de buhoneros. San Isidro tendrá curiosos, pero tendrá también devotos de verdad que v e n g a n á darle gracias en su ermita; la fiesta do la pradera es posible que sea romería de verdad, y no j n e r g a insulsa y achulapada; el labrador que temió por su cosecha, y el pobre hijo de Madrid que ya vio el pan por las altas nubes, n o podrán por menos de t o m a r en serio la fiesta de Saa Isidro, cuyo nimbo se ha hecho m a y o r y cuya aureola brilla más desde que resalta entre plomizos nubarronps. ttíKVt ríj ÜN PUESTO DR KOSQÜILLAS GECPO DE ROMEROS Claro es que lo cortés no quita á lo valiente, n i la mayor religiosidad y devoción del pueblo á su diversión honesta y alegre expansión en la pradera famosa; lejos de eso, la animacióa popular debe ser este año mayor, y desde luego será más pura porque hay justo y noble motivo que la justifique, fuera del pernicioso afán de iuerga y de bureo. Ligera idea de esta animación popular en la antiquísima romería madrileña podrán formarse nuestros lectores de provincias por las fotografías instantáneas en torno de las cuales ajustamos estos renglones. Aparece en uno el bailoteo que siempre sigae á la merienda campestre. La alegre familia ha trasladado sus reales al