Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ÍC ¡P 0 REVISTA ANO VI LusTf ADA 1896 M A D K I D 16 DE M A Y O DE NUM. 263 LA FIESTA DEL SANTO Eí- i r 4 í -i4 í Vf. VISTA SENEBAr, DE LA PKADEEA i Otra vez los pelados cerros y las mal llamadas praderas de Saa Isidro se animan y entonan por ocho ó diez días; alegria fingida, pasajera como a risa del clown, pintada en su cara á puros golpes de colorete, ó la vida del agonizante, metida en sus venas á la fuerza por inyecciones de cafeína ó inhalaciones de oxigeno. Colorete dijo, y en efecto, puro y risible colorete son las garitas de la feria, embadurnadas de añil y bermellón; los merenderos, los puestos de buñuelos y tos al aire, los pitos de cristal adornados con flores de trapo y de papel, los ministros á real y á dos reales y los santos de barro con los indispensables bueyes, exacta a u n q u e involuntaria reproducción de los toros de Guisando. Ni antes ni después de la romería, -n i en la romería misma, busquéis en la pradera del Santo las galas primaverales de la naturaleza; la tierra calva, sefa y gris de los alreledores madrileños permanece impasible a n t e el frío como ante el calor; ni el otoño tiene Injas que arrastrar, ni la primavera flores que abrir; la pradera es u n trozo de ese inmenso papel de estraza en que parece envuelta la villa y corte. Allá en su pobre y aislada ermita, sin u n árbol piadoso que la dé sombra ni u n a mala hierba que se encarame por las j u n t u r a s de sus muros, bastante lejos del Manzanares para no poder distraerse mirándose en su corriente, y bastante cerca para aspirar los malos olores de toda la ropa sucia do Madrid, está olvidada la mayor parte del año la efigie del patrón de Madrid; n i ¿quién dijera que el santo fué labrador, viéndole rodeado de eriales y baldíos? Más bien parece de ordinario u n santo anacoreta retirado al más horrible do los ÜNO DE LOS QUE TOCAX PITO