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Dejad tranquilos yaKer d los que con Dios están. Estas palabras del inmortal Zorrilla deberían poner freno á las lenguas y remora á las plumas de los vates q ue con motivo de la traslación de los restos del gran poeta habrán dejado ir sus péñolas á la empinada. Digo habrán porque yo no he leído, en rigor de verdad, los versos necrológicos de que hablo, si bien m i reuma literario- -reuma crónico, según por estas crónicas puede verse- -adivina y me anuncia el chaparrón poético que se prepara, y que me parece homenaje tan inútil como seria el de encenderle dos velas á u n arco voltaico. Ya estoy viendo á la carroza fúnebre dando tumbos sobre los sonetos y décimas del camino, y u n a vez el preciado cadáver en su nueva fosa, veo también á los poetas conocidos y desconocidos arrojar sobre el féretro, no el puñado de tierra que prescribe la última obra de misericordia, sino algo más duro y sonante: u n a paletada de ripio y de cascote. M. Meline, el jefe de los ultraproteocionistas franceses, es el nuevo presidente del G- obierno de la vecina Kepública, que m u d a de ellos como de camisa. Con sa labio afeitado y sus grandes patillas de boca de hacha, parece u n picador español de los del antiguo régimen; mas á pesar de la marca de fábrica, M. Meline es acaso el más acérrimo enemigo de España entre todos los políticos franceses. Si como es año de sequía fuera éste u n año de abundantes cosechas, no pasarían la frontera pirenaica n i u n grano de trigo ni una g o t í de vino español, porque hombre es M. Meline para rodear á Francia de aranceles como murallas de la China. P o r desgracia, el actu al estado del suelo español nos permite contemplar l a ñ g u r a de Meline con la misma indiferencia con que la ve de seguro el vecino Congreso, que acaba de elevarle á las altas A nubes para hundirle m a ñ a n a en los abismos, siendo j u g u e t e de aquel oleaje parlamentario t a n distinto de la balsa de aceite de núes i i, tras Cámaras. Como aquélla es una nación rica, m u d a de Gabinetes con arreglo á la última moda de los tapiceros. Aquí, en cambio, no tenemos más que dos juegos de sillerías desde la Eestauración para acá. Y la misma palabra restauración ¿no indica que los muebles del G- abinete no son nuevos, sino simplemente restaurados? Allá, el t u r n o pacífico es desconocido y sería intolerable. Aquí, en cambio, los abonos del Beal tienen m á s t u r n o s que los abonos al G- obierno de la nación. Nos hemos pasado muchos días mirando al cielo, m a n a n t i a l único del cual esperábamos la salud para nuestros cuerpos y la riqueza para nuestros campos. Y en vez de las obscuras y preñadas nubes que pedíamos al claro cielo, sólo hemos visto en él estrellas y constelaciones de mala sombra. De u n lado la famosa estrella solitaria satélite de los yankéef; es decir, astro sin luz propia, como lo prueba el empréstito de que antes hablaba. De otro lado, la media luna surgiendo de nuevo en el horizonte de Melilla y amenazándonos con otro conflicto como el de m a r r a s Este, sin embargo, se ha resuelto sin más pérdida por nuestra parte que la pierna de u n soldado de Infantería. Para él hemos pedido u n a indemnización, mas hará bien ese bravo defensor de la patria en considerar más seguras las muletas que la indemnización marroquí. Dos muletas por allá, y otras muchas que llegaron de Joló y que vendrán de Cuba, hacen u n total de muletas m u y respetable que nos llegan á la vez de África, de América y de Oceania. Con u n a buena y bien manejada que hubiera siempre en el Ministerio de Estado, habría de sobra para la tranquilidad de la patria. LUIS ROYO VILLANOVA DIBUJOS DB CILbA