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A OCHO DÍAS VISTA CTiestiones previas. -D. Antonio y la sequía. -La Huerta por un paraguas. Empréstito oabano. -Sus garantían. -La tuna separatista. -jün Panamá mulato? -KI cMno viejo y los chinos jóvenos. -Doi versos de Zorrilla. Los homenajes poéticos. -Bl nueío Gobierno fraocés. -M. Mellne. -Gabinetes franceses y esfañoles. -El cielo nacional. Estrellas de mala sombra. -Muletas de muletas. ¿Cómo se presentará el Gobierno á las Cortes? ¿En qué sentido se recUictará, el discurso de la Corona? Tales son las dos cuestiones previas y de indudable actualidad política sobre las cuales ha dejado sentir su influencia, no ya el general Martínez Campos, como antes ocurría, sino la sequía, que también es general, ó lo ha sido al menos, pues en buena hora sea dicho, y a se le van mojando los entorchados en algunos puntos de España. ¿Y qué tiene que ver el problema agrícola con el problema político? m e dirá a l g ú n lector. Tiene que ver y mucho, porque la opinión pública española, que j a m á s piensa en dos cosas á la vez, se preocupa hoy de la sequía y sólo de la sequía, como ayer se preocupaba de las reformas y sólo de las reformas, como el día anterior pensaba en la beligerancia y en ella t a n sólo. De ahí que si Cánovas quiere ponerse bien con la opinión, necesita ante todo atraerse á las n u b e s De ahí que redactando el Mensaje, cuentan que exclama el presidente del Consejo de ministros: ¡Si quisiera Dios que se me mojaran los papeles! Y no busca D. Antonio la sumisión absoluta, de Romero, n i la constitución satisfactoria de las Mesas y comisiones parlamentarias, n i la tolerancia de Sagasta en aras del bien patriótico y nacional; lo que busca es la manera de ir á las Cortes con tamaño paraguas abierto. Comprendiéndolo asi los chicos de la mayoría, no deian de cantar, haciendo coro al jefe del Grobierno: ¡Que llueva! ¡Que llueva! ¡Si llueve, vida nueva! Los fusionistas cantan, los rusos se levantan, etc. etc. Como aquel rey que daba su leino por un caballo, bien podría D. Antonio dar su Huerta por u n paraguas. El ambulante Grobierno de la Bepública cubana, cuyo paradero se ignora como el de los cacos de por acá, acaba de dar u n a muestra elocuente de virilidad anunciando la emisión de u n empréstito. Es decir, que pareciéndole peco el apoyo de los yankées, busca también la ayuda de ¡os ingleses. ¿T en qué garantías se funda tal empréstito? Cualquiera lo comprende: en los campos de caña devastados por la insurrección, en las fábricas y bateyes destraídos, en los edificios quemados por las negradas orientales. Dinero tendrán, no cabe duda, porque jamás falta u n roto para u n descosido n i u n capitalista tonto para u n industrial avisado; mas si la penuria apremia, ¿tienen más que reducir á plata la Sierra del Cobre, pagando perro chico por duro? El ejército español se alegrará mucho de que Jos insurrectos emitan acciones. P o r q u e hasta la fecha las rehuyen todas. Y en cuanto á ios capitalistas que metan en esa empresa su dinero, todo es cuestión de esperar u n poco, que al fin y al cabo el triunfo ha de venir, si no por la Pascua, por la Trinidad, por la tan conocida trinidad Máximo Grómez y Maceo hermanos. Circule por ahi la t u n a separatista y eche por Nueva York y por París su g u a n t e su segundo guante, y a que el primero lo arrojó en mal hora á los pies de la madre patria. Los suscriptores reauperarán su capital cualquier día. Cuando San J u a n de P u e r t o Rico baje el dedo. Pero si no lo recuperan y sólo se trata, como es de temer, de u n Panamá mulato, pueden los ajoionistas resignarse diciéndose unos á otros: ¿Qué ha sido eso del empréstito cubano? -Nada, un chino viejo que nos ha cngoñado como á chinos jóvenes.