Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
da ambiente y se les busca u n fondo, el público se verá siempre en presencia del algo nuevo; se olvidará de las figuras si se quiere, pero el paisaje le interesará; y si le interesa, el éxito es segaro, indiscutible. P o r eso, a u n q u e la obra de Perrín y Palacios no tuviera más bondad que esa, que tiene otras condiciones m u y recomendables, bastaba p a r a justificar el éxito alcanzado. Llevamos muebos años de constante retruécano; de obritas de pueblo, donde el maestro no cobra nunca, el alcalde es u n animal y el hijo del boticario siempre es memo (aunque ignoro el por qué) de juguetitos cómicos en los que al final se casan á u n tiempo todos: el primo con la prima, el criado con la doncella, y u n señor viejo que v a de visita á. l a casa, con la mamá; dejémonos de las acreditadn s revistas, donde es forzosa la apoteosis de la Virtud y el Trabajo y la P a z y la ír V Wi- r- rr p CUADEO T E E C E E O -E S C E N A I I CASILDA (Srta. González) -El maldito del gaitero, -pues, chismosa me llamó. Caridad, simbolizada por cuatro comparias que no viven en paz; demos de mano á otras muchas cosas, y vayamos por otros caminos. Nieto ha vuelto de su apoteosis; ha despertado al acorde de u n fuerte, y ha hecho u n a música inspiradísima, m u y hábilmente orquestada, con efectos y sonoridades de maestro. Y como testimonio, dan fe el concertante del cuadro primero, el coro de la murmuración del cuadro tercero y el preludio. Mi más cordial enhorabuena, maestro. V a y a mi m i s sincero aplauso par ¿i Lucrecia Arana, que vistió el personaje de Mari- Rosa con verdadera conciencia de artista, ciñen do á su talle la saya verde, anudándose á la cabeza el pañuelo brochado, calzando sus pies con los pesados zuecos y hablando el tipo con el característico deje de las mozas de la provincia de León, saturado dq melancolía, como los paisajes de sus pueblos; vaya también para la chismosa doña Casilda, la inimitable Nieves G- onzález; para el donosísimo Monoayo, cada día más dueño del público de Madrid; para Romea, acertadísimo, como siempre, en el papal de abad, en el que ha encarnado con toda la unción y bondad del sacerdote de aldea; para Rosell, con sus ojos fascinadores, que á b u s n seguro quedarán de repertorio en el teatro y en el género; y vaya también, y lo hago extensivo, á Grallo, Arana, Navarro y Frías. Las decoraciones de Muriel son excelentísimas, m u y señaladamente la del primer cuadro, ajustadísima, m u y concentrada de luz y de u n a justeza irreproc- hable. Bien, m i querido amigo y tocayo. Nos hemos lucido, como decía el m a í l l o de cierta tiple que hoy canta á domicilio aprecios sumamente eeonócaioos. Con el estreno de- BZ 9o ¿ero termina la serie en el teatro de la Zarzuela, que en este punto ha hecho u n a campaña afortunada. Fotografías (Je M. Franzen, hechas expresa- mente para BLANCO Y NEGRO durante la representación de la obra Lüís ABALDÓN