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BLANCO Y NEGRO EN CUBA CliÓNICA I L U S T R A D A DE NUESTROS CORRESPONSALES BN LA CAMPAÑA La acción de Potrero Rico Con este nombre, y también con el del cingenio G- arrido es conocido el brillante hecho de armas llevado á cabo en los últimos días de Marzo por u n valiente escuadrón de la Caballería española; combate gloriosísimo al cual aludí en m i pasada crónica, enviando al propio tiempo u n grupo fotográfico de la oficialidad del escuadrón de Gralicia, c ue en aquella brillante hazaña se cubrió de gloria. H o y puedo ampliar mi información, tanto gráfica como literaria; aquélla con el retra- to de los dos héroes indiscutibles de la jornada, capitán Feijóo y teniente Peña, mas u n hermoso dibujo del notable artista coruñés D. Komán Navarro, que se ha inspirado en la escena más culminante y decisiva del combate; las noticias del encuentro puedo ampliarlas también, como digo, repitiendo el sencillo relato que el bravo capitán Feijóo me hizo en el hospital del Principe de la Habana, adonde fué conducido después de la Ección. í I- í t l: rf Wá kik s ii- 2) il) ujo de Román Navarro, Una sección del escuadrón cBzadores de Galicia, mandada por el susodicho capitán, iba acompañando á la columna Melguizo. Hallaron la m a ñ a n a del día 29 á las partidas de Aguirre, Mirabal y Perea en las cercanías del ingenio Garrido, donde los insurrectos tenían su campamento, y sin duda por no abandonarlo aceptaron la lucha con nuestros soldados, cosa poco frecuente y realmente inusitada, dada la táctica de los mambises. Avanzó la sección de caballería al mando del teniente D- Cristóbal Peña, y los rebeldes hiciéronle una descarga á m u y corta distancia, parapetándose tras u n a cerca del ingenio. H u b o u n instante de vacilación en los soldados al contemplar frente á sí u n obstáculo diñcil de salvar para los caballos; mas el capitán Feijóo, resuelto á llevar al escuadrón á la victoria, púsose al galope al frente de la sección, y arengando con frases enérgicas á la tropa, lanzóse a l a cerca que defendían los mambises. Cuando llegaron á veinte m t t r o s del parapelo ordenó el capitán Peijóo que se diera una carga sable en mano, y este mandato, dado á la cabeza de la sección, entusiasmó á los bizarros soldados, que á galope tendido se laiiza on sobre el enemigo.