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Sirva esto de ejemplo y enseñanza para los que nos tienen por u n pueblo anémico. ¡Anémico! Sangre es lo que aquí sobra, se derrocha y trasvasa, y a en furma de soldados que marchan á Cuba, ya en forma de braceros sin trabajo que huyen hacia Oran. Mas esta vez Jas quintas han coincidido con las elecciones, y el deletéreo influjo de éstas se ha seatido también en los sorteos y reconocimientos, según afirman malas lenguas. El general Azcárraga, al hacer el recuento de los nuevos reclutas, se encontrará ¡oh desgracia! con u n ejército dispuesto y bravo, pero ejército de oposición, porque (y siguen hablando los maldicientes) mientras los reclutas del Q- obierno han atrapado el acta, sólo los quintos no conservadores agarrarán el chopo. A cambio de votos y sufragios, se han abierto todos los resquicios de la ley de exenciones y se ha hecho elástica l a talla militar. No hay duda que nuestras costumbres públicas mej o r a n El período electoral ha transcurrido sin efasión de sangrePero todo se andará. Ya, correrá en Cuba dentro de poco la sangre de los electores de oposición ó la de sus hijos y nietos, porque el pecado político de los padres no se extingue en la primera generación, como hemos tenido ocasión de averiguar. Q La sequía a gosta los campos españole? y el cielo niega á nuestra tierra desgraciada el favor de la lluvia fecundante y benéfica. Como Jas calles de Madrid están sin barro, y no se suspenden por causa del tiempo las corridas de toros, maldito si nos preocupa á los cortesanos la sequía pertinaz quo lloran los labradores; mas las quejas de éstos han llegado á repercutir en nuestras orejas, sordas por el estrépito de los trenes de lujo, y nos dignamos mirar de cuando on cuando á las nubes, ofreciendo la limpieza de nuestras botas en holocausto á la salud de los campos. El cielo español no llora; ¿es que falta motivo? ¿ó es que tan honda y tan intensa es la pena, que no pueden las lágrimas subir hasta los ojos? Vuelven éstos á tiempos pasados, y recuerdan quo el año anterior la lluvia faé intensísima y continuada lo mismo en la Península que en las Antillas, donde todavía no ha empezado la estación de las lluvias. ¿Será cosa de hacer rogativas á D. Arsenio, bajo cuyo mando y favor estuvimos aquí con el agua al cuello y peleaban en Cuba con cieno á la rodilla? Perdono el general la i n g r a t i t u d de España, y rompa las nubes sobre nuestro suelo. Al cabo y al fin, todavía debe quedarle al ilustre caudillo influencia en esas y otras altas esferas. Madrid se divierte. La calle de Alcalá presenta los domingos por la tarde el animado y bullicioso aspecto de los días de toros; si la fiesta nacional decae, culpa será de reses y toreros, que no de la afición española, j a m á s amortiguada, n i mucho menos extinguida. Cuando hace unos años la moda del pelotarismo faé una amenaza para la fiesta nacional, se asustó la afición hasta lo indecible; pero ¿no hubiera sido más gloriosa la muerte de los toros en aquella lucha, que esta otra muerte por consunción, sin competencias n i rivales ante el público? H e aqui cómo la actualidad taurina tiene muchos puntos de contacto con la actualidad cubana, porque también es preferible u n a España vencida dando á la fuerza su autonomía á los separatistas, que u n a España débil otorgando reformas por mano y mediación de nuestro tío Sam. -Esto está perdió, decían dos currinches la otra tarde; ya no hay muleta n i mano izquierda, n i se a r r i m a n los banderilleros, n i entran por derecho los picadores. -Todo eso te probará que n i toros n i toreros son como antes eran. Claro está; por eso conviene u n i r la acción militar con las reformas políticas lo mismo en Cuba que en el circo taurino. LUIS R O Y O DIBUJOS DB CILLA VILLANOVA