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BLANCO Y NEGRO EN CUBA CEÓNICA I L U S T E A D A DE NUESTROS COKRESPONSALES EN LA CAMPARÍA La línea de Mariel- Artemísa El bravo general Arólas, que en Ja memorable campaña de Joló se cubrió de gloria y de laureles, está dando nuevas prufibas de talento militar y actividad incansable como jefe de la admirable trocha militar que de mar á mar cruza la parte más estrecha de) a Isla, manteniendo en durísimo encierro al cabecilla mulato y á sus salvajes orientales. La trocha militar tiene siete leguas de longitud de costa á costa. El pueblo de Artemisa, centro militar de la extensa línea, presenta siempre inusitado movimiento; las calles están defendidas por barricada y en sus afueras es considerable el n ú m e r o de fortines. Infinidad de éstos se han construido también á prudencial distancia en toda la extensión del camino militar construido. Los destacamentos militares que la vigilan mantiénense con el ganado recogido, que se condimenta en cocinas improvisadas. El teléfono y el telégrafo mantienen continua comunicación entre los destacamentos y fortines; numerosos centinelas vigilan día y noche en lo alto de los árboles y sobre las chimeneas de los ingenios. Tanto el general Arólas como su jefe de Estado Mayor D. Pió Suárez Inelán recorren con actividad incansable la trocha, robusteciendo los trozos débiles. Varias columnas volantes, mandadas por los generales Bernal y E. uiz y los corónelos Francés y Hernández Velaseo, están dispuestas A acudir a l u g a r preciso. Por la trocha cruzan sin cesar gran número de personas acomoKL OENEEAL ARÓLAS dadlas, que huyen d é l o s poblados en situao ón m u y miserable y vienen ¿ampararse de nuestros destacamentos, bendiciendo al general Arólas, que con infatigable frecuencia acude á los pasos de mayor peligro. UN TKOZO DE LA LIMEA MILITAS A u n q u e Maceo y su acompafiante Quintín Banderas lograran pasar á la provincia de la Habana con sus huestes, no lo harían sin recibir en la trocha u n escariuiento t a n duro, que sería el golpe de gracia dado á la insurrección.