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1 I ircu Esa es su manía, sn grito de siemjjie. forzoso que e ia miania tarde tenga pao reciéa amasado y. í uuLoaria de fieras. bes. ailadió el otro cónsul levantándose y seflalaado á la puer) ésta es la voluntad de los cónsules, y hay que cumplirla De iQaiia mismo irá á parar tu cuerpo á la ergástulu más iioada como lio prefieras que tn cadáver flote en el Tíber para apaciáel pueblo- rey. 11 afuso y atolondrado salió el prefecto del palacio de los cóususe iba acercando i la prefectura, se baciau mayores el peaialraa y las negruras de su cerebro, tao necesitado entonces de i. i v 1 V. S; i ulo que ofrecía el atrio de la prefectura acabó de consternarle. usos, temerosos y acobardados, yacían por todos los rincones; ito llegaban otros con el bálteo hecho jirones, desprendida de! nía y arrastrando el piium ó lanza como un palo de escoba. se lamentaba por su lado. D de nosotros, decía uno acariciando el puño de sa gladium. ás y están parapetados. ómo nos llaman? dijo otro preguntó el prefecto. jíndillas lasl ¿Y á qué viene eso? jin duda ó. la cimera roja que adorna nuestros cascos. -j ordenó á sus soldados qne volvieran al puesto de honor para evitar siquiera que la plebe amotinada entrase en liorna; llamó en seguida á los apparitores, lictores, viatores y demás auxiliares de su autoridad, y les dió orden de ir á buscar y traer en el acto al edil encargado de los graneros públicos y á un español de la Bélica, qne eraquien se encargaba tiempo hacía de la organización de las funciones de circo. Hecho esto, se encerró en la cámara más honda de la prefectura y encomendóse allí todos lo! 5 dioíes dt- l Olimpo, pidiendo inspiración y ayuda á ios geníecillos lares, manes y penates, que con burlona sonrisa le conteníplahan desde las repisas y horoacmas de la pared. A poco entró ei edil sin previo aviso. ¿Qué es esto? ¿qué significan estas prisas? -Que el pueblo pide pan, y hay que dársele; conque ¡ya lo sabes! Por Ceresl En buena ocasión me pides trigo. ¡Bien andamos de trigos y triguerosl Las naves que aguardábamos estos diaa con granos de Sicilia, de África y de España, han naufragado á la eutrada del puerto de Ostia ó se han perdido en este maldito mar, que tiene más escollos que gotas de agua- ¡Oh imprevisión maldita! ¿No pueden preverse las tempestades? ¿para qné Sirve el augur? ¿para qué el verdadero cesarauguatano? -A todo tirar, dijo el edil condolido por la aflicción del prefecto, rebañando mucho eq los graneros podremos hacer pan para la mitad de esa gente. Un rayo de inspiración cruzó la mente del prefecto apurado. ¿Para la mitad dices? ¡Me has salvado, edil I ¡Gracias! ¡gracias 1 Corre á amasarlo y á traérmelo á todo escape. ó r