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BLANCO Y NEGRO EN CUBA ORÓNIOA I L U S T R A D A DB N U E S T R O S CORRESPONSALES EN LA OAMPAfíA El combate de Mamey No es la lucha de Cuba una de osas guerras de invasión y conquista que puedan relatarse por u n solo historiador, siempre que éste vaya agregado al cuartel general. Conjunto de sueltas acciones, de combates aislados, de personales heroísmos y de luchas múltiples y coincidentes, serian precisos tantos cronistas como columnas, y tantos historiadores como generales y coroneles hay en campaña, para llevar diaria cuenta de esta abrumadora serie de proezas realizadas por u n ejército incansable y arrojado como n i n g u n o Cuando el interés público se fija en determinada zona de operaciones, creyendo que en ella tan sólo existe el foco de la campaña, surge de pronto u n hecho de armas brillantísimo y digno de recordación eterna en tal otra provincia preterida por la pública atención y por los despachos de los corresponsales. Tal ha sucedido, verbigracia, con el reciente combate de Mamey, librado en la jurisdicción de Sagua en los momentos en que el territorio de Las Villas y Matanzas era poco menos que olvidado por el lector, íijo tan sólo en las colum- ÍSí í- 5 4 -í Sí; -f éí: i I s PTW 4.i ñas que á diario acorralan y baten á Máximo Grómei; y Maceo en las provincias de la Habana y Pinar del Eio, donde en mala hora se introdujeran. Sin más preámbulos, paso 4 relatar el importante combate librado por las fuerzas del general Bernal contra numerosas partidas en uno de los días primeros del mes de Marzo. Sabiendo el general Fernández Bernal que u n grueso núcleo de rebeldes, compuesto de las partidas reunidas de Serafín Sánchez, Núñez y Cayito Alvarez, se encontraban acampadas en las inmediaciones de Mamey ocupando excelentes posiciones, marchó al frente de su brigada, formada por los batallones de Asturias y de la Habana, u n a bateria de artillería y el escuadrón de caballería de Treviño, al lugar en que acampaban los insurrectos. Éstos aceptaron el combate, confiando en lo seguro de sus posiciones. El general Bernal inició el ataque por tres puntos, colocando en el centro la artillería; contestaron los rebeldes con nutridísimo fuego de fusilería, y generalizóse la lucha, que fué m u y d u r a y se prolongó algunas horas. Los certeros disparos de la artillería obligaron á los mambises á ir desalojando sus posiciones, y cuando esto ocurría y los insurrectos eran forzados por el fuego de cañón á salir de sus madrigueras, avanzaban nuestros soldados sin cesar de disparar. Por fin los rebeldes iniciaron l a retirada en buen orden; mas apenas salieron del lugar donde estaban atrincherados, cayó sobre ellos el escuadrón de Treviño con ímpetu irresistible y sembrando la confusión y el terror entre los insurrectos. Entonces la lucha se hizo desesperada y sangrienta, registrándose actos de verdadero heroísmo. El escuadrón de Treviño y la batería de artillería, en la cual figuraban como oficiales los hijos del conde de Caserta, merecieron del general sinceros y entusiastas elogios