Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL CRISTO DE VERGARA LA H I S T O K I A ENSA usted acá, señor Académico C. de la Eeal Academia de la X, Archita Temisio entre los Árcades de Roma, miembro de la de Buenas y de la de Malas Letras, descubridor insigne de los fósales de la cueva de Gamelina y mantenedor valerosísimo de las glorias protohistóricas; veBga usted y díganos lo q ue sepa del Cristo de Vergara. El Académico Correspondiente, de indudable oportunidad en estos casos, revuelve lo más recóndito de sus estantes, mánchase del venerable polvo con que ocho generaciones de sabios y de ratones de biblioteca encamisaron rancios pergaminos, se cala u n a s gafas de oro, encomiéndase á sus dioses titulares, comenzando por Strabon y terminando en el Sr. Kada y Delgado, pasea su mirada por bufetes y papelotes, y dice ai fin solemnemente: -Leyendas, embelecos ¡Quite usted, quite usted! ¿Pues n o andan contando por ahí que si vino el Cristo de América ó si deió devenir? ¡Patrañas, embustes, espantaduendes! Y a lo diie yo en los veintidós artículos que publiqué en La Gaviota. El Cristo vino á Vergara en Octubre de 1626, ni u n año más ni u n año menos, ni u n mes antes ni u n mes después. No estoy conforme, n i puedo estarlo, n i lo estaré jamá con el Correspondiente de Orbajosa, ¡vaya unos Correspondientes que se usan aquí! el cual sostiene ¡figúrese usted! que fué en Noviembre del mismo año cuando vino el Cristo. Mire usted en este libro; espero usted, alcance aquel otro; aguarde, mire Si, si, ya ho dado con él En los tres tomos de Hijos ilustres, con apéndice, que estoy imprimiendo; en la Historia, desenvolvimiento, sucesos, hechos, investigaciones, curiosidades, anécdotas y relaciones de la Muy Santa y Veneradisima Iglesia de San Eufrasio, sita en la villa de Orbajosa, con notas corregidas y aumentadas, que terminaré m u y en breve, y sobre todo en el folleto Cristo contra Cristo, que voy á escribir para demostrar á Echezerreta, ese fantoche que anda por ahí dándose aires de erudito, para demostrarle que el Cristo de Vergara es de m a y o r antigüedad que el de Orbajosa, y en todas mis obras presentes y futuras, aseguro y aseguraré que, según acta conservada en el libro de la Mayordomia del Cristo, ¡tres meses de ratoneo me costó buscar la dichosa acta! la devotísima y muy perfecta imagen de Cristo Señor Nuestro Crucificado fíjese usted bien, que se adora y venera con especial culto y devoción culto y devoción, fíjese, en la Iglesia Parroquial de esta villa de Vergara, es hecha y fabricada en la ciudad de Sevilla a n t i g u a Hispalis de los romanos, ¿eh? por u n insigne escultor llamado J u a n Martínez Montañés; la cual dicha imagen, por ser de tan admirable hechura, fué enviada desde dicha ciudad á esta villa por el mes de Octubre de 1626 ¡Octubre de 1626! ¡Cataplum! ¡Qae vengan los sabiondos de Orbajosa á ponerse moños! ¡Ignorantones! Pues por si no bastara, ahí están el testimonio de Pedro de Iguezibar, escribano de S. M. y la orden prohibiendo los enterramientos en la capilla con objeto de evitar pleitos é historias, y el testimonio de Tomás de Azgarate, presbítero y Mayordomo, y el de varios vecinos, y las relaciones del Mayordomo mayor en el siglo pasado, y la autoridad de Piedrahita y de I g a r t ú a y de II LA LEYENDA El protagonista y héroe futuro de esta peregrina historia no había conseguido hasta sus quince abriles despertar el interés de las gentes n i mover la péñola de los cronistas. Monaguillo de la iglesia de San Pedro de Vergara, y monaguillo travieso, sus historiadores hasta los últimos años del siglo X V I reducíanse á dos viejas del pueblo, que re-