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EL SALVADOR DE VALENCIA por el cual un padre indigno hacía torpe subasta de aquel tesoro divino. Eliecer, el de Bagdad, (1) En la famosa Beyrut, que el Mediterráneo baña, sobre altivo promontorio que hacia la m. ar se adelanta? donde bajan desde el Líbano por hondos cauces las aguas reflejando el puro cielo de aquellas regiones santas, há tiempo vivió un cristiano de antigua y noble prosapia que un Cristo de Nicodemus en sitio oculto guardaba. De Jerusalén venía aquella imagen sagrada, á quien el mismo Jesús confirióle virtud tanta, que al que su gracia pedía jamás su auxilio negaba. Murió el cristiano, y sacaron el rico ajuar de su casa; pero la imagen de Cristo, oculta en secreta estancia sólo accesible al resorte de puerta disimulada, quedó en el hogar desierto, sin que nadie sospechara que á sus espaldas quedase la joya más estimada. II En la casa del cristiano vivió después un judío, cuya hija Lot era asombro de los mancebos rabinos, mujer de tanta belleza y de tan varios hechizos, que aquel que osaba mirarlos quedaba de amor cautivo. Su padre Alí, viejo astuto muy avariento y ladino, prometió de Lot la mano, entre todos los judíos, á aquél que más liberal ó más amante ó más rico satisfaciera m. ejor su codicioso apetito. En casa del viejo Alí se encontraban reunidos los galanes más pudientes de Beyrut, con. el designio de acudir al prorrateo Malaquías, el de Trípoli, viejo comerciante asirlo, le ofreció seis mil alfombras con bordados exquisitos, queriendo ser preferido, ofrecióle al viejo un campo con más de seis mil olivos, dos mil talentos de plata y diez mil cahíces de trigo. dos mil gum. ias repujadas y cachemires finísimos, pieles de cabras de Angora y alquiceles berberiscos. J a f e t e l ile A l e j a n d r í a (11 Esta BantisimaImagen es llamada en Valencia el Cristo del Salvador, y con major Impropiedad aún, de San Salvador, naciendo esta redundancia de que el Cristo dio nombre á la iglesia en que se venera, y después esta misma iglesia ha especificado el nombre de la imagen; parece, pues, más cirreeto llamarle por antonomasia el Salvador de Valencia, atendiendo además á la Incomparable piedad que despierta y á su mérito singular como obra de arte.