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merced á esta importante operación, crecen y ensanchan las hojas y adquieren Ja fortaleza, aroma y j u g o necesarios para la buena calidad del tabaco. Esta operación, q ue reclama del veguero inteligencia y conocimientos prácticos, es la especialidad de este cultivo, porque de ella depende en gran parte la calidad de la cosecha. Como consecuencia deldesbotonamiento y por la fijación de la savia en las hojas, brotan en sus axilas pequeños hijuelos, los cuales hay que suprimir mediante la operación de deshijar, que se verifica todos los días línea por línea y planta por planta del tabacal, observando en cada u n a de ellas si nacen nuevos vastagos y pellizcándolos con las uñas, á fin de no dejar m á s que las hojas grandes, que son las que constituyen la cosecha. Al mes ó mes y medio de haberse iniciado la florescencia en los tabacales de Cuba, y después de haber deshijado varias veces, las hojas van perdiendo su color verde y se van poniendo amarillentas, arrugada? caldas y quebradizas, lo cual indica que la planta se encuentra ya en perfecto estado de madurez. Cuando la hoja presenta unas inanohitas blancas, llamadas por los vegueros ajonjolí, ó) aroeidas á las del hierro, deben cortarse inmediatamente; así como si se viei a que al cortar las dos primeras hojas el tallo presenta u n color blancuzco en vez de amarillento, no debe precederse á la corEL SECADEIiO Fotog. Qelaben ta, porque es prueba de que la hoja aún n o se encuentra en su verdadera sazón. La corta se verifica de tres distintas maneras, que no hay tiempo de describir aqui: por matas ó plantas enteras, por mancuernas, ú hoja por hoja. E l producto de la corta pasa entonces á la casa de tabaco, ó sea el sitio destinado á secar, madurar, prensar, escoger, embetunar, engavillar y enterciar el tabaco. Estos secaderos en Cuba se construyen con tres pilares de horcones de madera dura. E n la parte interior se colocan andamies ó barrederas á distancias convenientes para colocar los oujcs con el tabaco unos encim a de otros, pero con la suficiente distancia para que las puntas délas hoj a s de arriba no se toq u e n con las de abajo; estas barrederas se sit ú a n á ambos lados y á lo largo, de modo que en el centro quede una calle, en donde se llevan á cabo todas las operaciones necesarias para beneficiar el tabaco. Asi colocadas, se da l u g a r á que las hojas fermenten ó suden, orig i n á u d o s e desprendimiento de calor que á los tres días las hace madurar. Sobre treinta y cinco ó cuarenta dias se L ¿conserva el tabaco en el secadero para q u e s e MANOJEANDO TABACO Foiog. Ferrer y Creiis cure, sazone y pierda parte de la humedad, verificándose entonces el apilonamiento, y luego la clasificación, escogida ó apartado. Posteriormente se engavillan las hojas y se embetunan con u n a iníusión de hojas inservibles de la misma planta, verificándose luego las operaciones de manojear, enterciar y embalar, á las cuales se refiere el último grabado, y con las cuales termina la complicada labor del vegyero, para pasar la hoja asi dispuesta á poder de la industria manufactúrela