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Dos separatistas Kemito á ustedes los retratos de dosperfoiiajes cuyos nombres no serán de seguro desconocidos p a i a el lector. K o se trata de cabecillas ni do genfe de a r m a s tomar, sino de elementos civiles de la insurrección, factor m u y importante en ésta; porque claro es q u e Maceo y Máximo Gómez no podrían sostener sus huestes en pie de guerra si los separatistas de Washington, de New York y de París no les ayudaran recaudando fondos, reclutando gente, comprando víveres y haciendo lo propio con la prensa venal, órgano de los filibusteros en París y en América. i- Tomás Estrada P a l m a que es el primero de estos dos caballeros o s t e n t a hoy el título de presidente de la j u n t a revoluciona ia de New York, que funciona descaradamente en dicha ciudad como si el apoyo de los Estados Unidos fuera un hecho. Estrada Palma es horabre de inteligencia mediana y escasa cultu ra; en los últimos años de la insurrección pasada se tituló presidente de la E e püblica cubana, y h e c h o preso por nuestras tropas, ESTRADA PALMA Futog. Karmel fué desterrado, viviendo en los Estados Unidos desde aquella fecha. Es de los personajes que m á s h a n influido en la gravísima determinación que acaba de tomar el Senado de Washington. Julio Sanguily fué general do caballería en la guerra pasada, como segundo de Agramonte. Su nombre, asi como el de su hermano el periodista Manuel Sanguily, fué de los CiJyC: primeros que sonaron al estallar la u. insurrección presente, y hecho preso JULIO SANGUILY f. v Tpí por las autoridades españolas, eslá Foiog. Gelahcri actualmente en el castillo del Morro. Créese que algunos elementos norteamericanos trabajan mucho para conseguir la libertad de Sanguily, cuya culpabilidad y participación en los preparativos de la presente lucha no pueden sor más evidentes. Figuras de la guerra Mi compañero Infante ha podido tomar del natural la simpática figura del bravo coronel de infantería D Luis Molina de Olivera, cuya columna ha estado más de u n mes en marchas y tiroteos constantes, operando en combinación con las de los generales Linares, Echagüe y Aldecoa y coroneles Segura y Hernández, para impedir el retroceso de Maceo y de Máximo Gómez á Las Villas. El coronel Molina es u n o de los jefes más bravos, incansables y entendidos de la guerra actual. Su valiente columna, peleando á diario con los insurrectos, sin tener momento de reposo ni dejarse rendir por la fatiga, ha escrito u n a de las páginas más glorietas de la lucha presente. E n ella se distinguió el coronel Molina desde el primer momento. Y a en Noviembre último, y peleando en la provincia de Matanzas, fué el héroe de la importante acción de Einoón Hondo, t a n desastrosa para los mambises. En la última quincena de Pobrero, la columna Molina ha demostrado hasta dónde llegan la resistencia y el arrojo de los soldados españoles. Acudió á marchas forzadas á impedir el paso de Maceo después del ataque á Jaruco, y habiendo vencido á las huestes mambises, corrió como m u y válido el rumor de que el jefe mulato había muerto á consecuencia de u n a descarga hecha por los toldados de t a n bravo coronel. Otras noticias atribuían esta gloria á la columna de Hernández ó á las de Linares y Aldecoa, puesto que las cuatro iban en persecución de Maceo. La muerte de éste túvose por indudable durante u n a semana, hasta que m á s positivos testimonios nos convencieron de que Maceo vive, a u n q u e es indudable que se j u e g a la vida á cada paso en su empeño loco de pasar otra vez al territorio de Las Villas, más favorable para la insurrección que el q u e ahora ocupan los dos primeros jefes del separatismo. Maceo el mulato y Máximo Gómez el chino viejo. JUAN EL CORONEL MOLINA DK LASHERAS