Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BLANCO Y NEGRO EN CUBA CRÓNTCA I L U S T R A D A DE NUESTROS CORRESPONSALES EN LA CAMPAÑA La llegada de Weyler E n l a m a ñ a n a del dia 10 de Febrero fondeó en este puerto y q uedó amarrado en la boya de la Trasatlántica el hermoso vapor de esta Compañía Alfonso XIII, trayendo á su bordo al nuevo gobernador general de la Isla. Personas que h a n presenciado en esta capital muchas recepciones de nuevos gobernadores n o recuerdan haber visto n u n c a tan g r a n d e y legítimo entusiasmo- como el demostrado el día 10 por todas i las clases sociales de la Habana. Desde m u y t e m p r a n o casi toda la población se encontraba sobre los muelles; dos hermosos arcos de triunfo se elevaban en la plaza de Armas, y u n sol espléndido contribuía á preparar más alegría para la recepción del general, á cuyo encuentro habían salido a g u a afuera, mucho más allá del castillo del Morro, iníinidad de remoloadoresy vaporoitos atestados de gente. De los rnuelles, de los vapores, de las azoteas, de cuantos lugares dejan ver el admirable espectáculo de la bahía, salen frecuentes y atronadores gritos de ¡viva España! ¡viva Weyler! Fuera de las calles contiguas al puerto, toda la ciudad está desierta; el comercio de l a capital quiso unirse á la manifestación de júbilo cerrando los establecimientos, y esto dio enorme contingente á la masa de los q u e esperaban. LLEGANDO AL MUELLE A las nueve en p u n t o de la mañana, y antes de que el vigía comunicara la aparición en el horizonte del vapor Alfonso XIII, corrió la noticia de haberse avistado al Este el trasatlántico, y desde aquel momento renováronse los vivas y las aclamaciones, y cuantos barcos había fondeados en la bahía hicieron sonar las sirenas y se engalanaron izando los telégrafos de señales. El general Marín con su Estado Mayor, el alcalde de la H a b a n a presidiendo a l A y u n t a m i e n t o la Diputación en masa, el Casino español, la Lonja, el arzobispo con el cabildo, jefes y oficiales del Ejército, comerciantes y cuantas personas de significación se encuentran en la capital de la Isla, estaban en los muelles desde p r i m e r a hora, y apereibie ron á las diez la e n o r m e masa del tras atlántico que entraba en el puerto moderando l a marcha y haciendo señales al semáforo de q u e llegaba sin novedad á bordo. E n este momento hace formidable explosión el entusiasmo. E n t r e los vivas, el sonido ronco de las sirenas de los grandes buques de vapor y el silbido agudo de los remolcadores, el ruido es verdaderamente ensordecedor. Los vítores hallan eco en el Alfonso- XIII, q u e contesta con su sirena al saludo de la Habana; sobre cubierta est á n todo el pasaje y las fuerzas que trae de la Península; los soldados de caballería agitan las gorras de cuartel y dan nutridos vivas á la patria que a c a b a n de dejar y a l general q u e les acompaña en su viaje. A las once de la mañana llegó á palacio el nuevo gobernador, que siguió desde el muelle u n a verdadera carrera triunfal; las fuerzas de policía y de la guarnición q u e EL VAPOR EN E L PDEKTO formaban la carrera apenas si podían contener á la multitud. Aclamado por el público, salió al balcón del palacio del gobierno, siendo vitoreado con delirio; inmediatamente t u v o lugar el acto solemne de la toma de posesión, q u e recibió de manos del gobernador general interino D. Sabas Marín, Fotografías Oelatert y Hermano