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BLANCO Y NEGRO EN CUBA CRÓNICA I L U S T R A D A DE N U E S T R O S CORRESPONSALES EN LA CAMPABA Escenas de la guerra Desde q tie la Peainsula ha enviado tantos y tan considerables refaerzos, desde que la Tsla pnode deftirso que está llena 6 poco men S do soldailos, la fisonomía de la guerra ha tomado n n aspecto mucho ruás favorable; feliz y dichoso cauíbio, debido ciertamente en gran parte á la nueva dirección y diferente táctica desidegados en la campaña. Ya no son aquellos encuentros parciales, aquellos faertes aislados y heroicamente defendidos, aquellos rasgos aislados de v. ilor personal tan épicos y memorables como desgraciadamente inútiles para el fin general de esta guerra; ya los soldados defienden ante todo la patria y la bandera, no las propiedades de este agricultor, el ingenio de este cosechero, n i la fortaleza de tablas, solitiria y perdida en medio de la trocha. UX. EMBOSCAEi. Los último? encuentros tienen el carácter de verdaleros combates; juegan las tres armas, y nunca las partidas pueden aband- n a r á mansalva el campo de su derrota sin que nuestro s escuadrones hagan en los fugitivos duro y efica. escarmiento. Pero aún vive y vivirá siempre el recuerdo de aquellas tristes sorpresas, de aquellos inútiles sacrificios personales del año pasado, larga lista de héroes que luchaban, aislados para sucumbir ante la superioridad del n ú m e r o u n o de e, -tos episodios es el representado en el dibujo que adjunto envío. Fuerte partida de insurrectos acecha desde largo tiempo el paso de la pequeña columna española para saltar sobre olla y machetear á los soldados antes de que éstos tengan tiempo de apercibirse 4 la defensa. Gózanse los traidores en su triunfo, que consideran seguro; pero esija voz han resultado fallidos sus cálcalos, porque la vanguardia de caballos que lleva el destacamento rehácese al recibir la primera descarga y arremete contra los mambises que traidoramente acechan ocultos en el manigual. Como los mambises van á pie y su inicua descarga ha enardecido el ánimo de los soldados de caballería, fácil es prever que la derrota de los mambises es segara, y que la deshecha partida, al reunirse de nuevo según su táctica, tendrá que lamentar t a n numero- as bajas, que habrá de necesitar mucho tiempo para reponerse.