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En Puentes Grandes La irrupción de los insurrectos llevada á cabo á fines del año último en las provincias de Matanzas y la Habana, convirtió estas pacíficas y hermosas comarcas en otros tantos cuarteles, donde la animación y el estrépito militares sustitayeron á las hermosuras de la naturaleza, entregadas al fuego ó amenazadas m u y de cerca por el audaz invasor. Llegóse á creer por u n i momento que éste, en su audaz y furiosa acometida, llegaría hasta las mismas puertas de la Habana, y de ahí las precauciones militares tomadas en la misma capital, y sobre todo en los pueblos cercanos, uno de los cuales es Puentes Grandes, desde el cual remito estas cuartillas. Está situado á dos leguas p r o v i n c i a l e s al sudoeste de la H a b a n a contando l a distancia desde la plaza de Armas de la capital hasta el primero de los dos puentes que dan su n o m b r e á esta risueña aldea, que se extiende por u n bello paisaje j u n t o á la margen del río Almendares, á lo largo de la calzada que por Marianao y G- aanajas se dirige desde la H a b a n a hasta Vuelta Abajo. Este pueblo es uno de los más antiguos de la Isla, pues tuvo su origen, en el caserío de uno de los primeros ingenios que á fines del siglo X V I se fomentaron por las inmediaciones de la Habana. El aspecto de este poblado, de sus alrededores, y en general de todo el partido de Puentes Grandes, es el de u n vasto jardín, el de una reunión de huertas y florestas con quintas y casas de reoreo y labor de trecho en trecho, especialmente por los terrenos que cruzan la calzada que se dirige desde la H a b a n a para los pueblos de Vuelta Abajo. Al atravesar esta vía principal este partido desde los límites del barrio extramural del Cerro y el ferrocarril de la Habana, la perspectiva que se presenta por la izquierda se compone del pintoresco caserío de las estancias de la Ciénaga, toda cubierta de predios y labranzas regadas con sangrías de la Zanja del Husillo. No son los paisajes menos pintorescos á la derecha con el movimiento del ferrocarril, la vista del castillo del Príncipe, la de las casas de recreo y labor que se presentan en el intermedio, y las verdes lomas que desde Mordazo y en dirección á la Chorrera se suceden dominando á Puentes Grandes. Sobré dichas lomas tienen establecida una estación óptica los ingenieros militares para la fácil comunicación entre la capital y las columnas que operan por estos alrededores. Sean estas líneas cariñoso saludo al brillante cuerpo de Ingenieros militares, que tanto y t a n felizmente trabaja en esta campaña. L a interrupción de las comunicaciones llevada á cabo por los insurrectos, obliga á nuestros ingenieros á incesante labor, y hoy son muchas las estaciones helio gráficas montadas por el Cuerpo en el campo de la guerra. Con uno de los próxiiños correos se aguardan en la capital nueves aparatos heliográficos remitidos de Madrid para completar la red de comunicaciunes m i l i t a r e s c o n arreglo a l a gran extensión que, por desgracia, va teniendo el escenario de la guerra. El pueblo de Puentes Grandes es u n a de las residencias veraniegas preferidas por el vecindario de la Habana. Lujosas construcciones forman la calle principal del pueblo, y no pocas fábricas se han aUado j u n t o á las márgenes del río, aprovechando la corriente de éste como fuerza motriz. F i g u r a n entre ellas muchas fábricas de aserrar, otras de fabricación de yeso, y fí. nalm 6 nte, una para la elaboración de papel. E n ésta es donde tiene su residencia la fuerza de artillería destacada en Puentes Grandes desde los sucesos de Diciembre último.