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BLANCO Y NEGRO EN CUBA CRÓNICA I L U S T R A D A DE NUESTROS CORKESPONSALES EN LA CAMPAÑA El general Luque y la acción de Paso Real Supongo á los lectores de BL NC Y NEGUD e íteradus del brillante hecho de aima llevado a caTío en las calles de l a i, Eeal por Ja columna del general Luqne, uno de los caudillos que inAs alto sostienen el pabellón de España líente a las hordas insurrectas. Aquí en la Habana ha producido el hecho notorio entusiasmo entre el elemento español, y todas las clases sociales tributan elogios calurosos á nuestras tropas, inte resándose por la salud del bravo general, que salió herido en la refriega, aunque levemente por fortuna, encontrándose ahora en curación eti el hospital de Santa Clar; i. El general de brigada D. Agustín Luque y Coca, héroe indiscutible de Faso Real, es uno de Jos generales más Jóvenes de nuestro ejórcito, y de de su ingreso en él como cadete de infantería demostró que sentía los impulsos de esa honrada ambición (jue recomiendan nuestras ordenanzas militares. Desde que en la batalla de Aleoloa se ganó el empleo de teniente, todos los grados y empleos hasta el grado de coronel l s h i obtenido como recompensa á n. éiitos contraídos en el campo do batalla, liabiéndole correspondido el empleo de capitán por vacante de sangro. Operó contra los republicanos y se batió trente á ellos en Andalucía el año 1869, y desde 1873 hasta la terminación de la guerra carlista, solamente cuando u n a grave herida le obligó á separarse de las filas del ejército del Norte para atender á su curación, dejó de esAOUSTIN 1 TjQf k r M T A I DI llliTG 4 D tar en campaña, asistiendo después vVá innumerables combates y distinguiéndose en las batallas de Montejurra, Velabieta, IVIonte i l o n t a ñ o San Pedro Abanto, Galdainés y Elgueta. Para el asalto de la brecha abierta en el recinto de La G- uardia se presentó voluntario, acreditando asi una vez más su ardimiento. Grobernador militar de la provincia de Santa Clara cuando estalló la insurrección en Cuba, logró sofocarla por el pronto en el territorio do su mando, y al surgir después con más bríos ha prestado servicios importantes como jefe de columna, distinguiéndose en infinidad de cjmbates. El nombre del general Luque era conocidísimo para el asiduo lector de la crónica, de la guerra aun antes de ocurrir el sangriento y decisivo encuentro que motiva estas lineas. El pueblo de Paso Koal de San Diego, donde se verificó el memorable combate el día 2 del actual, pertenece á la provincia de Pinar del Eio, y está situado en el camino r e i l de la Vuelta Abajo, á entrambas orillas del río de San Diego y en terrenos del corral de este nombre. El caserío no pasa de cincuenta edificios de todas clases, y la población asciende á 2 50 habitantes; está situado á dos leguas de los Palacios, á tres y media de San Diego de los Baños y á seis del embarcadero de Dayanigua? Los enfermos y bañistas que durante el verano se dirigen al famoso balneario de San Diegc, hacen etapa en el pueblo de Paso Real. Tanto éste como San Diego de los Baños y todos los pueblos de las cercanías sufrieron mucho en otoño último con motivo de las inundaciones de Vuelta Abajo y desbordamiento d e l i í o San Diego, catástrofe de la cual me ocupé en una de mis primeras crónicas. Presentados al lector el héroe de la jornada y el lugar del combate, entraré en el relato de éste diciendo que el general Luque llevaba algunas semanas de persecución contra Antonio IVIaceo, á quien nuestras columnas traían inquieto y fugitivo, a u n q u e hallaba recursos en su táctica para rehuir todo combate con las tropas. En los últimos días de Enero, la columna L u q u e que seguía el curso de la línea férrea desde Candelaria á la Herra-