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¿Quieres tomar algo? ¿Gaseosa de limón, refresco de zarzaparrilla, agua sola? -No; muclias gracias. Puede incomodarse mi mamá. -Esa timidez me demuestra que tú eres una joven pura. El corazón de Aguadilla se agitaba velozmente en su cárcel, y sin. poderse contener el joven estrechaba la cintura de la máscara, y un sudor se le iba y otro se le venía- ¡Máscara, yo te amo! exclamó Aguadilla en un momento de frenesí. -No sea usted pioaruelo, contestó ella, sonrojándose bajo el antifaz. A las tres y media la m. áscara manifestó deseos de retirarse, y entonces Aguadilla la pidió permiso para acompañarla. -Voy, á hablarle á usted con formalidaz, dijo ella. He venido sola; mamá se ha quedado H en casa. ¡Oh júbilo! exclamó el joven. Y cogiendo del brazo á su heimiosa desconocida, la condujo hasta la calle del Tribulete. Allí vivía ella. Aguadilla se paró delante del portal. ¿Quiere usted subir? preguntó la máscara. ¡Oh! ¡Con alma y vida! -Pues suba usted mientras me pongo el uniforme. ¿El uniforme? -Sí; entro de servicio á las cuatro y media. ¿De servicio? murmuró el joven estiidiante con mal reprimido asombro. y clavó sus ojos en aquella mujer, que se había despojado de la careta. Aguadilla se apoyó en el quicio de la puerta para no caer redondo Mía tenia bigote. Un bigote que parecía una rata vieja. ¿Conque es decir que no es usted mujer? se atrevió á preguntar el joven. -No, señor, contestó el otro. Yo soy agente de Ordon público. Cuando Aguadilla volwó en sí, pues se había desoaayado de emoción, estaba en la Casa de Socorro, y ya le habían puesto media docena de sanguijuelas en la nuca para cortar la congestión cerebral. LUIS TABOADA a TIPOS PARA BORDAR CON TRENCILLA, I OR MECACIIIS Pl EL COETEJO DE LA IIIENE L i GACETILLA DE LA CALLE UN RESERVISTA