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Dos mambises conspicuos Tantas veces snenan sus nombres, tantas veees el labio español los pronuncia para maldecirlos, tan á la continua fe eifan sus menguados hechos de armas ó se habla de las baladronadas del mulato y de la decantada táctica militar del chino viejo, que creo curioso remitir en el envío de hoy los retratos de los dos hombres que figuran, militarmente cuando menos, á la cabera de la insurrección act ial. Antonio Maceo, como ve el lector, parece un general de zarzuela bufa. Con su sombrero de ala levantada que está pidiendo plumas de avestruz, sus polainas llenas de historiados pespuntes, sus bigotes inacabables y su bandera cubana, que si no triunfa no será por falta de tela, se ha retratado de u n modo bien poco serio para pedir la beligerancia. Antonio Maceo es miulato, natural de Santiago de Cuba, donde el elemento de color le adora, ó poco menos. El Departamento Oriental fué en la guerra pasada teatro principal de sus correrías, y orguUosamente llamaba á Santiago la capital negra de la Eepública. Al estallar el movimiento de Yara en 1868, se alistó como soldado en la guerrilla de Donato Mármol y estuvo siempre en campaña durante los diez años que duró la guerra, siendo herido varias veces. No quiso acogerse al indulto del Zanjón y se refugió en Kingston (Jamaica) de donde vino para tomar parte en la guerra presente. Su última hazaña, com. o sabe el lector, lia sido la devastadora incursión en Pinar del líio. y hoj corre con sus negros delante de nuestras columnas. i l á x i m o Grómez, el chino viejo, 0: 1 generalísimo, el táctico SOI dissant y declamador sempiterno, es el primer caudillo d é l a insurrección, aunque ya no está para tales trotes, por los años y achaques que pesan sobre él. Santo Don ingo pcio wrl r bindera. fué ANTONIO MACEO Fog. Oaivct y Simón. G- ómez sirvió en el ejército español durante la guerra desgraciada de los primeros que se alzaron contra la metrópoli en Octubre de 1868. Muerto A g r á m e n t e en el potrero de J i m a g u a y o n en Mayo del 73, sustituyele G- ómez en el mando de las partidas. Tomó activa parte en la derrota del teniente coronel Diéguez en Holguin, y este hecho, como algunos posteriores, le rodearon de prestigio entre los mambises. Invadió Las Villas, siendo herido en el paso de la Trocha, y peleó hasta el convenio del Zanjón. De sus hechos en esta campaña tiene el lector exacta y diaria cuenta por el cable. La división fragmentaria de nuestras columnas durante la pasada primera época de la campaña facilitó la realización de los planes devastadores de Grómez, que ha arrasado los ingenios, llevando ante si la r u i n a y la miseria de los cubanos. Su incursión en las provincias de Matanzas y la Habana no ha podido ser más funesta para la riqueza del país, y actualmente recorre los limites de esta última provincia con los de Pinar del Río para facilitar la salida de Maceo, que á la cuenta se ha colado demasiado adentro en Vuelta Abaj o. Máximo Góinez se hace dar honores do capitán general. Apenas se aproxima á u n poblado, manda destacarse á vanguardia á la mayor parte de las tuerzas y hace su entrada entre las filas de mambises, á las cuales arenga. Las necesidades do su irregular ejército las cubre hasta ahora con las duras contribuciones impuestas á todos los pueblos por donde pasa, con la indemnización de guerra que se hace pagar por los dueños de los ingenios no quemados hasta ahora, y con los envíos de metálico y armas que procuran enviarle con frecuencia los azucareros de Nueva York y las innumerables socieMÁXIMO GÓMEZ dades filibusteras de los Zstados Unidos. Confiemos en la razón y en la fuerza de España, en los generales que hoy guían nuestras columnas y en los quo vie. nen con rumbo acá, para esperar la definitiva derrota y el duro escarmiento, tanto del mulato como del chino viejo. J U A N DK LASHERAS