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Una escena de la guerra Seguramente el telégrafo habrá enterado á los lectores de BI. KCO y NEC. UO de la devaslalora irrupción de las hordas do Máximo (jómez y Maceo en la provincia de Pinar del Ei o, después de cruzar la de la Habaua. Uno de los episodios más lamentables y sang- rieutos de esta irrupción lia sido el ataque á Güira de Melena, i ealizado el 4 de este mes por las banilas unidas de Xaj as, Maceo y el Ociitraliiimn. Apenas los habitantes de dicha población so percataron de la proxijuidad de los insurrectos, abandonaron sus casas, llevando consigo los objetos más queridos, más ricos ó ixiás indisjren- r k- íi mmr ií rm fííjí. s; x Ai xf. l é: xc í- sables. Quedaron los voluntarios encargados de la defensa, y al lado de ellos los vecinos briosos y aquellos que por ejercer cargos públicos tomaron á punto de honra compartir el peligro con los defensores armados de Güira de Melena. Próximamente á las cuatro de la tarde se presentaron las avanzadas del enemigo, formadas por fuerzas de caballería, que fueron rechazadas por los voluntarios. L na hora después, todo el contingente que mandan los tres citados cabecillas estaba sobre Güira de Melena, que seguía defendiéndose con valor heroico. El dibujo que remito es u n episodio de este ataque memorable. Los insurrectos se lanzan sobre una casa de los alrededores del pueblo, mientras sus defensores se defienden á balazos detrás de la tapia que rodea la finca. Sabido es que en el ataque á Güira de Melena perecieron muchos de sus valerosos defensores, siendo entregados á las llamas no pocos edificios. En semejante indigna tarea estaban ocupados los mambises, cuando sabiendo que estaba próxima la columna del general Echagüe hu 3- eron, no sin dejar terrible y elocuente prueba de su paso.