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senta uno de los dibujos, tomados á las pocas horas en el lugar del suceso por mi querido colaborador en estas crónicas Sr. Infante. Escenas de la guerra E n toda la guerra pasada y en los comienzos de la insurrección presente, la figura del separatista armado era poco menos que u n mito en casi todas las provincias de Cuba, pues sólo en dos (Santiago y Las Villas) logró alzar la cabeza l a insurrección. Mas en los días que atravesamos, no hay cubano de la Habana, del Camagüey ó de Pinar del Eío que haya dejado de ver m á s cerca ó más lejos el fatídico grupc de negros y mulatos, incansables en el andar, derrotados y fieros, prendiendo fuego á cuantas propiedades hallan á su paso. H o y las partidas son numerosísimas, no sólo por la facilidad con que cualquiera se erige on cabecilla y arrastra detrás de si por miedo ó por afán de bandidaje á media docena de desarrapados, sino porque conviene á la táctica del chino viejo dividir hasta lo infinito sus huestes, para que no quede en la Isla bohío ni rincón que deje de experimentar los terribles efectos de este afán de destrucción, que no de independencia. En u n o de mis viajes periodísticos m e di de manos á bocí con u n a de estas par. tjdillas, y convencido el jefe de ella, nO sólo de que no llevábamos arma alguna, sino de qua nuestro único bagaje consistía e n la cámara del fotógrafo, no sólo nos dejaron marchar tranquilos, sino que accedieron á dejarse enfocar para salir retratados en BLANCO Y NEGRO. Pocos días después tenía ocasión de sacar para ustedes también otro grupo guerrero, que forma con el anterior curioso é interesante pendant el retrato del g- eneral Pando, que acababa de llegar á Santiago de Cuba para tomar posesión i Z Z Z T to. El bizarro porte del bravo general, las simpáticas figuras de l o ilustrados y bravos oficiales que le rodeaban hacTan UNA PARTIDA EN ACUCHO z centrado en nuestro camino, y q u e aguardaban sin duda el paso de alguna pequeña columna sobre la cual disparar á mansalva sus viejos fusiles. Ahí tiene el lector de BLANCO Y NEGEO -negros Lr? r aí: rs- los dos grupos, interesantes de p o r si cada u n o de ellos, y m á s interesantes por el contraste que, como digo, for man. ¡Ouán ajenos á la vecindad de abaj o los fieros filibusteros, emboscados ent r e los árboles, dispuestos á lanzar s u descarga y á huir á todo el escape de sus cabalgaduras! ¡Cuan ajeno a l a vecindad de arriba el simpático grupo de oficiales que rodea a l general, ansiando conocer sus órdenes para ejecutarlas con toda presteza! Si la suerte lograra acercar los perseguidores á los perseguidos con l a facilidad que sus grupos pueden acercarse. en la confección periodística, la insurrección hubiera recibido hace tiempo el golpe de muerte, y las tropas españolas hubieran hecho su entrada triunfal en Madrid. pi GENBEAL PANDO Y su ESTADO MAYOK Fotografías Oómez Carrera.