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LOS ÉXITOS LA RUEDA DE LA FORTUMA, Ó ESTE MUi DO ES Ur- FANDANGO S A Í N E T E ES UN ACTO Y T K B S CUADilOS, LBTUA UE LO. SREá. LARRA Y Ü- ULLÓN MÚSICA DE LOS MAESTROS CABALLERO Y HERMOSO E 3 TEESAD 0 RBCIBNTE 3I BXTE E S EL TEATRO DE LA ZARZUELA Se t a encargado de la empresa del teatro de Jovellanos, por indicación del dios Apolo, nuestro querido amigo el dios Éxito, director general que fué de obras púbtioas en temporadas anteriores. Esto no es un suelto oñoioso confeccionado en la contaduría; es sencillamente una noticia que pudimos comprobar como cierta á raíz del estreno de la ultima obra del maestro Caballero, lío de otra manera puede explicarse satisfactoriamente el resultado brillantísimo de la temporada en el teatro de la Zarzuela, que es hoy, por obra y gracia del público, el predilecto, el j? r wo 9 éwííO; como hubiera dicho el malogrado Barrutia, famoso en desfa, lcos gramaticales. Bien es verdad que hay que abonarle en cuenta un autorizado cartel; el maestro Caballero supo colocar bajo su pabellón á valiosísimos elementos del genero cómico, á lo más granadito de nuestras tiples; una inteligente dirección artística ha permitido señalar hasta ahora los estrenos por éxitos: La Maja y De vuelta del- vivero siguen victoriosas por la senda que conduce á las cien representaciones y al trimestre robusto, y es de esperar que si en lo sucesivo la empresa no se duerme ni se empereza al caloroillo de los éxitos obtenidos, la fortuna siga oon su favoritismo en lo que resta de la jornada (de dos siglos há) Larra y G- ullón forman un matrimonio literario que disfruta todavía de las excelencias de la luna de miel, lo cual se traduce en que hasta ahora la parqa ha tenido suerte en el teatro; conoce los aplausos, muchas de sus obras han pasado al repertorio, y casi siempre (y hago esta distinción porque son contadísimos los que se han visto libres del bautismo de sangre, vulgo gritas) asociados al maestro Caballero, han reforzado con la música fresca, lozana y vigorosa del autor de Los Sobrinos sus muy discretos libros, condición más que suficiente en este trabajo del género ohioo, donde nadie aspira á la posteridad. Bustillo aparte, y en puridad de verdad, el éxito de La rueda de la fortuna, 6 este mundo es un fandango, ó débese en primer término á la música del maestro Caballero, por el que no pasan ni años ni partituras, ni al que socavan padecimientos físicos. La partitura de La rueda es de las más inspiradas que ha escrito el veterano compositor, hoy ayudado en su tarea por el aventajado maestro Hermoso, que es su más inteligente peón de brega. Deben señalarse como los números más inspirados de la partitura, un coro, vulgarmente llamado entre bastidores el de la lista grande de corte y factura originalísimos, y un preludio admirablemente orquestado, que faé, como el anterior, justamente repetido, y que constituyó el oloii del streno. El libro tiene de todo: es un zurcido habilidoso de escenas con abocetados tipos de saínete y asunto de fábula, pero tiene vistosidad; hay en él momentos de la calle bien observados, situaciones bien modeladas, una decoración de gran efecto de Muriel, y cuatro números de música de mucho colorido, vida y movimiento, condiciones muy bastantes para que la pbra entretenga y cumpla perfestamente con su misión en la tierra. Tan sencilla como un discurso de Rodríguez Sampedro es la trama que se desarrolla en la zarzuela, digo, saínete, como lo bautizan los autores. La lotería, que guarda para todo el mundo sorpresas agradabilísimas y que en momentos determinados nivela todas las posiciones sociales, haciendo el bonito juego de los cubiletes, es en la nueva obra factor principalísimo. Mediante su concurso y por la terrible ley de los contrastes, los que eran antes pobres, muy pobres, son al final de la obra inmensamente ricos, y viceversa; los personajes que en el cuadro primero arrastraban una existencia miserable, en el cuadro tercero ya en clase de potentados protegen k los que antes desdeñosamente les miraban por encima del hombro, muy pagados de sus miles. Esta es la tesis de la obra, y por lo que sus autores la han motejado de saínete filosófico- sooJal. La filosofía del saínete justifica su título.